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Comisión Episcopal de México: "Católicas por el Derecho a Decidir" significa más específicamente "por el derecho a abortar"A continuación reproducimos un fragmento de la carta que el Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar de México les envió el pasado mes de abril (2002) a todos los agentes de pastoral familiar. El motivo de la misiva fue salirle al paso a cualquier confusión que pudiera causar el hecho de que el grupo de "derechos humanos", Fundación Don Sergio Méndez, le otorgara un "premio" a la organización proaborto que se llama a sí misma "Católicas por el Derecho a Decidir", que se dedica a confundir al pueblo católico en toda América Latina respecto de la doctrina de la Iglesia contra el aborto y a favor de la vida. --Vida Humana Internacional Ante el hecho de que en los medios de comunicación social se ha difundido el que un Centro de Derechos Humanos en México ha concedido un "premio nacional de derechos humanos" a la institución que se autonombra "Católicas por el Derecho a Decidir", y dada la alusión que se hace a la Iglesia católica, a su doctrina y Magisterio sobre el Evangelio de la Vida, en nuestra Comisión Episcopal de Pastoral Familiar vemos necesario y oportuno comunicar lo siguiente con el fin de aclarar cualquier confusión que pudiera darse entre el pueblo católico en México y en la opinión pública. Hemos visto que en su pretendida interpretación, la mencionada agrupación "Católicas por el Derecho a Decidir" significa más específicamente "por el derecho a abortar", lo cual es completamente contrario y contradictorio con la auténtica enseñanza de la Iglesia Católica, en donde se afirma sin lugar a dudas que el aborto es un "crimen nefando", es ir claramente contra el mandamiento: "No matarás". Afirmamos, por tanto, que ningún católico tiene el derecho a "decidir" matar a una persona concebida en el vientre de su madre. Además, la persona que realiza o colabora con un aborto, y éste se consuma, queda automáticamente en excomunión. Consideramos contradictorio también el hecho de que sea un centro de derechos humanos el que haya decidido conceder este "premio" o "reconocimiento" a un grupo que pretende atribuirse el derecho a destruir la vida de un ser humano inocente y débil, confiado por Dios a su madre y a su padre y a la responsabilidad de todos: médicos, enfermeras, abogados, legisladores, autoridades, instituciones, a todos. Vemos que se concede un premio a quienes pretenden el "derecho a decidir" que se destruya el primero de los derechos del ser humano: la vida. Por otro lado, este derecho a la vida y todos los demás derechos de la persona humana concebida, acaba de ser reconocido clara y definitivamente por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de modo que todo apoyo al aborto, directa o indirectamente, en México, se sitúa fuera del orden constitucional, pues vendría siendo la decisión contra el derecho primario y básico a vivir por parte de la persona concebida, aun cuando, recurriendo a los eufemismos, se pretenda llamarlo "derechos al bienestar, a la salud sexual y reproductiva de las mujeres". "El Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la dignidad de la persona y el Evangelio de la vida son un único e indivisible Evangelio" (Juan Pablo II, El Evangelio de la Vida, número 2). No se contradice a sí mismo y tampoco se puede dar una contradicción en su difusión y enseñanza fiel y auténtica. Por eso, si bien esto implica a todo fiel bautizado, afirmamos que de manera especial involucra a los sacerdotes, consagradas y consagrados, miembros de sociedades de vida apostólica, evangelizadores y catequistas: ninguno de ellos debe enseñar algo diferente a la doctrina de la Iglesia Católica contenida en la Sagrada Escritura, su Tradición y Magisterio. Declaramos por tanto que ningún Obispo, sacerdote, consagrada y consagrado en la plena comunión con la Iglesia católica, comparten o pueden compartir los puntos de vista de las "Católicas por el Derecho a Decidir". Si alguno lo hiciera, rompe por ello mismo esta comunión y no puede llamarse católico. (Mons. Rodrigo Aguilar Martínez, Obispo de Matehuala, Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar, 4 de abril del 2002.)
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