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'Tuvieron la oportunidad de dialogar abiertamente'

Obispos se reunieron en Mexicali para llevar a cabo la segunda Consulta Conjunta sobre Migración

Por Miguel Vázquez

Los obispos miembros de las Comisiones Episcopales de la Pastoral de Migrantes de los Estados Unidos y México se reunieron privadamente en Mexicali los días 28 al 30 de enero para llevar a cabo la segunda y última Consulta Conjunta sobre Migración. La información generada en esta segunda Consulta, así como la que se obtuvo en la primera, el pasado 17 y 18 de octubre del 2001en San Diego, California, son de vital importancia para la elaboración de la Declaración Pastoral Conjunta sobre Migración que presentarán los obispos de México y Estados Unidos a los gobiernos de ambos países como una respuesta ante la situación dramática y creciente que viven los migrantes mexicanos y de otros países de Latinoamérica en su lucha por inmigrar a los Estados Unidos en busca de trabajo.

Durante la consulta que duró tres días los obispos escucharon personalmente testimonios de migrantes, las opiniones y recomendaciones de expertos en el tema de migración de talla internacional, experiencias e ideas de agentes pastorales, oficiales de gobierno y representantes de las instituciones involucradas en la asistencia de migrantes.

En su primera noche de estancia asistieron una cena en la Casa Betania para Migrantes en donde cada uno de los 10 obispos presidió una mesa con una docena de migrantes y tuvieron la oportunidad de dialogar abiertamente con ellos. Otra experiencia muy particular que marcó la visita fue la visita al inclemente desierto de la zona del Cerro del Centinela por donde muchos migrantes se internan a los Estados Unidos y han perdido la vida.

El obispo de Mexicali José Isidro Guerrero Macías dijo que se escogió esta ciudad como sede de la segunda Consulta por ser la frontera con mayor número de migrantes muertos. El gobierno norteamericano los deporta por este cruce fronterizo con la idea de desanimarlos, pero los migrantes insisten en volver a los Estados Unidos y algunos perecen.

La Consulta confirmó a los obispos los motivos que tienen los migrantes para abandonar su país de origen. Principalmente es la falta de trabajo o tener trabajos tan mal pagados que les impide cumplir con las responsabilidades que tienen con su familia. Para unos es ayudar a sus padres ancianos y a veces viudos o procurar lo mínimo indispensable para sus hijos y esposa. Que los niños tengan la oportunidad de dedicarse a estudiar y superarse, que la familia tenga una casa digna y que nunca falte el pan en la mesa. Otros quieren formar un capital y casarse, otros más huyen al norte por situaciones de guerra o guerrilla.

Para el migrante no hay esperanza en su país. No ven acciones del gobierno que les ayuden a salir adelante. Ven que cada día su trabajo vale menos y por otro lado los precios de todo aumentan sin parar.

El migrante tiene muchos temores por que no sabe exactamente a lo que se va a exponer en tantas situaciones de riesgo. Sienten que la mayoría de la gente con la que se encuentran los ve feo. Se ven pisoteados en su dignidad humana a cada paso.

Invariablemente la policía los extorsiona para que puedan continuar su viaje, y si le sacan la vuelta saben pueden recibir un balazo. A algunos los despojan los asaltantes profesionales que nomás los están esperando, a otros los polleros no les cumplen y los abandonan a mitad del camino en las peores condiciones, finalmente los oficiales de migración de Estados Unidos también representan un peligro de maltratos. El migrante tiene miedo por que sabe que en su camino puede morir en manos de otro, también sabe que puede sufrir accidentes o hasta morir de frío o calor. Ninguno se escapa de pasar hambre, privaciones de sueño, ansiedad y cansancio extremo. Las mujeres solas casi siempre se ven acosadas sexualmente. Si el migrante tiene la suerte de superar todos los obstáculos y conseguir un trabajo es muy probable que sea sujeto de explotación.

Los obispos han comprobado en las consultas que para los migrantes Dios es todo. Es quien los protege, es el compañero y el amigo. A El se encomiendan de todo corazón y le piden su bendición. Encuentran en la Iglesia Católica un refugio, ayuda material y consuelo espiritual. Encuentran en sus compañeros, comprensión, apoyo y compañía. Ellos extrañan a su familia y la familia los extraña a ellos. Ambos se encuentran psicológicamente perturbados, preocupados. El tiempo y la distancia van minando la integración natural de la familia.

Uno de los expertos que participaron en la Consulta fue el Dr. Rodolfo García Zamora, Director del área de Migración y Desarrollo de la Universidad de Zacatecas. En su exposición comentó que la suma de dinero que llega a ese estado por parte de los Zacatecanos que trabajan en los Estados Unidos es 163% mayor que el presupuesto federal para Zacatecas. Dijo que el dinero que entra a México como remesa, es decir, el que estos humildes y despreciados trabajadores mandan a sus familias equivale a unos 7 mil millones de dólares al año y es ¡la tercera fuente de ingresos del país!. Sin este dinero ya hubiera estallado la segunda revolución mexicana.

Se dio a conocer en la Consulta que las compañías que hacen las transferencias de dinero impunemente les roban a estos trabajadores y sus familias mil 500 millones de dólares al año. Por el servicio de transferencia les cargan hasta un 21.4% de la cantidad enviada y les compran el dólar a 8 pesos. En este verdadero atraco participan las empresas de Ricardo Salinas Pliego filiales a TV Azteca; las tiendas Elektra y Hecali. También participan Banamex y Telégrafos de México. En Estados Unidos sus cómplices son Western Union y Money Gram que controlan un 80% y The One. A este respecto el Papa Juan Pablo II en su carta encíclica social Laborum Excercens en el punto 23 ha dicho que "La migración por trabajo no puede, de ningún modo transformarse en ocasión de explotación financiera o social".

La Declaración Pastoral Conjunta sobre Migración que los obispos esperan publicar el mes de mayo de este año y presentar a los mandatarios George W. Bush y Vicente Fox de Estados Unidos y México respectivamente, tiene el propósito de suscitar programas de apoyo por parte de los gobiernos y sociedad para los migrantes. Es una realidad innegable que México no tiene la capacidad para generar los empleos que la población demanda y por otra parte no se puede ocultar que el sistema productivo de los Estados Unidos también requiere del trabajo de estos inmigrantes. ¿Entonces por qué casi 400 muertes en un año y por que tantas tragedias? ¿Por qué estas personas deben soportar tantos abusos por parte de las autoridades y de la sociedad si su trabajo es requerido en beneficio de ambas naciones? Los obispos buscan justicia para ellos, un trato digno y la oportunidad de trabajar sin ser tratados como personas de segunda clase.

Los obispos participantes de la Consulta fueron: en representación de la Santa Sede, Mons. Michael Blum, del Pontifico Consejo para Migrantes (Vaticano); Mons. John Manz de Chicago; Mons. Nicolás DiMarzio de Camden, NJ; Mons. Renato León de Ciudad Juárez; Mons. Carlos Talavera de Coatzacualcos; Mons. Miguel Alba de La Paz, BCS; Mons. Florencio Olvera de Villahermosa; Mons. Gabriel Cuara de Veracruz; Mons. Ricardo Watti de Nuevo Laredo; y el obispo anfitrión del evento, Mons. José Isidro Guerreo Macías de Mexicali.