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'El matrimonio no es sólo una amistad donde uno mira al otro'

En Mexicali, se imparta una serie de charlas relacionadas con el amor y la pareja

Por Miguel Vázquez

"He trabajado en parroquias preparando parejas para el matrimonio", dijo con el padre Tarcisio de la Asunción, miembro de la congregación Francesa de los Hermanos de San Juan que estuvo en Mexicali durante la tercera semana de Noviembre para impartir una serie de charlas relacionadas con el amor y la pareja. "Es algo de suma importancia en el mundo de hoy. Actualmente hay una crisis en los matrimonios pero a la vez veo una grandeza, una madurez, un deseo de preparase. Un deseo de los novios que se aman pero que tienen conciencia de sus debilidades y quieren prepararse.

"Uno de los grandes problemas en las parejas es el de la comunicación. He visto que el problema más grande es ese y estoy convencido de que la falta de comunicación es lo que más hace frágil a una pareja. La comunicación está fallando en dos aspectos. El primero es que no saben como sacar los problemas. Los problemas son como una astilla encajada. Cuando te quitas una astilla te duele un poquito y si está un poco clavada batallas algo para sacarla pero a lo mucho es cuestión de diez minutos. Pero si te esperas una semana se forma el pus o la piel empieza a cerrarse y la astilla se queda y después va a hacer más daño y será mucho más complicado quitarla. Y aveces esas cosas chiquitas, los problemas cotidianos no se sacan. Más bien se van buscando compensaciones afectivas o sensibles a una ofensa recibida. Son cosas que quedan sin perdonar, sin sanar porque tampoco la persona ha podido decirle al otro que tal cosa no le gustó y esta situación permanece como algo ofensivo hasta que no se ventile el problema.

"El otro aspecto de la comunicación muy importante es el que juntos se puedan buscar algunas directrices y definir el rumbo de hacia donde quieren ir. Buscar juntos la verdad sobre temas muy importantes como los hijos, el trabajo, la economía familiar, etc.".

Prosiguió, "Un tema de pareja siempre muy candente es el de la procreación y el control de los nacimientos. Muchas veces se ve la palabra de la Iglesia como muy fuerte y muy ajena a las procupaciones de los matrimonios. Aunque cuando se le considera de una manera más atenta, se descubre que esa palabra es dada para proteger el matrimonio, de manera que viva su relación y su sexualidad de tal forma que los haga madurar y crecer. No se trata de apagar el amor espontáneo de los esposos como aveces se piensa.

"La Iglesia siempre llama a las parejas a una sexualidad responsable, no les pide tener diez hijos o cinco o uno, es desición de cada pareja, no hay nada fijo, pero responsable en cuanto a la situación de cada pareja.

"Como director espiritual de novios y matrimonios, uno se queda primeramente con gran admiración frente a las parejas. Concebir una nueva vida para la mujer es un trabajo, es un esfuerzo en su cuerpo, y después es un esfuerzo de atención de toda la vida, es un peso. Si es verdad que es una gran alegría, pero no hay que taparse los ojos, es también un esfuerzo, un sacrificio. Y veo que las parejas tienen sus problemas aveces muy complejos y también de salud. No se puede juzgar cuando la pareja dice que se les hace difícil tener otro hijo, hay que respetar mucho eso como decisión propia. Es derecho estricto de la pareja decidir si quieren más hijos o nó".

Y aclaró, "Pero el fin nunca justifica los medios, yo trato de ayudar a que busquen el mejor medio para su fin. La sexualidad es uno de los aspectos del matrimonio, esa ternura es comunicación sensible. Pero también debe ser una atención respetuosa a la naturaleza, al ritmo que existe en la naturaleza. Nunca debe utilizarse un medio que elimine la responsabilidad mutua en la sexualidad de los esposos".

"Por ejemplo", explicó el padre Tarcisio, "el esposo de la mujer que toma la píldora anticonceptiva no se preocupa de lo que vive su esposa. El organismo de ella sigue dispuesto a la vida con ese ritmo natural de su cuerpo cada mes, y cortar eso, por así decirlo, es una falta de respeto a ella. Pasa muy seguido que el hombre está buscando mas el placer sin preocuparse por el fruto de la unión conyugal, sin tomar en cuenta a la mujer en todo su ser y su disposición natural a dar vida y esto ocaciona un desequilibrio entre ellos, un desequilibrio que va creciendo y va dañando siempre más la comunicación por que no se toma en cuenta la totalidad de la otra persona, y esto crea conflictos.

"Hay un libro publicado en los Estados Unidos que se llama Píldora Amarga escrito por un médico que promovió el uso de la píldora anticonceptiva en los años 70. En este libro se denuncia como es que la píldora destruye la unión entre los esposos. Es como algo externo que viene a poner una división entre los esposos. Platicando con muchos matrimonios he descubierto la veracidad de esto", aseguró.

"Con un medio de anticoncepción se pretende superar la sabiduría de Dios. Lo que Dios ha hecho del hombre, el hombre lo quiere suprimir de manera artificial. No tenemos el derecho de hacer eso. Hay algo de orgullo ahí, y el orgullo es lo que más destroza el amor. No aceptar la sabiduría de Dios es una culpa más grave que el que cae por pasión o debilidad.

"Los metódos naturales para espaciar los hijos como el método Billings son muy buenos y recomendados por la Iglesia. Estos métodos promueven la responsabilidad y la atención mutua de los esposos, de manera que esta responsabilidad no recae únicamente en la mujer. Estos métodos están abiertos a la posibilidad de la procreación.

"Si consideramos a los ángeles, los ángeles no son fecundos. Pero Dios en su sabiduría ha querido que el amor de la pareja humana sea como el suyo, es decir un amor fecundo. El ser humano es capáz de dar vida y eso no se puede amputar", recalcó.

"La sexualidad conyugal debe estar abierta a la posibilidad de dar vida. Tenemos esa capacidad de dar la vida, y esa potencia no debe cortarse ni verse como algo negativo. Eso significa estar abiertos a la vida. No es lícito que una pareja que decide definitivamente que no va a tener hijos destruya una parte de su cuerpo que está para dar vida.

"Como todas las cosas, el estar abiertos a la vida, hacer que se respete la vida, hay que plantearlo de manera positiva mostrando la belleza de la vida. El bien atrae, el bien mueve. El consejo que yo daría es que se descubra la grandeza de la vida. Descubrir la grandeza de un niño. Yo tengo una hermanita con síndrome de Down. Una pareja con la tentación de abortar por la problemática de una enfermedad de ese tipo, debería ver a un niño Down felíz y dando felicidad a su familia.

"Si fueran a ciertas ciudades de Europa, de donde yo vengo, donde no hay niños o hay muy pocos, verían que estas ciudades sin niños son tristes, muy tristes, y hasta los niños no sonríen, están contaminados por ese ambiente emocional. Pero si ven otras ciudades de América Latina o Africa, y ven la felicidad que traen los niños, entonces se pueden dar cuenta si los niños si son un estorbo o no. Y también pueden darse cuenta algunos adultos si ellos mismos son los estorbantes de la felicidad con su eficiencia, con sus lujos que al final no llenan el corazón humano, lo llenan de angustia. Un niño es lo contrario, está lleno de esperanza. Para mí es un gran remedio ese realismo que aveces nos hace falta. Ver la grandeza de los niños, la felicidad que aportran.

"Una cosa muy importante que mantiene la Iglesia es que la búsqueda de la eficiencia mata el amor. Buscar introducir la eficiencia a nivel del amor humano es algo que no tiene sentido. El amor no es eficiente".

Para finalizar el Padre Tarcisio comentó, "Como sacerdote se que uno de los elementos sumamente importante es la oración de pareja, orar juntos, voltear hacia Dios. El matrimonio no es sólo una amistad donde uno mira al otro. Debe ser una amistad que permita que los dos dejan de mirarse y que apoyándose mutuamente eleven su mirada hacia Dios. Y se sirvan de esa amistad como un instrumento para acercarse a Dios. Siguiendo el Plan de Dios, la pareja simpre va a salir adelante".