La Cruz de California

ARTICULOS

ARTICULOS DE
ENERO 2002




BREVES

CARTAS AL EDITOR

SIN AZÚCAR,
POR FAVOR


¿A QUIÉN IREMOS?




Contents © 2002
by Jim Holman.
All rights reserved.





'Cualquier persona que lo necesite'

Una línea telefónica de consejería para jóvenes con problemas personales

Por Alfredo Ortega-Trillo

¿Qué es un oasis? Un oasis es un manantial rodeado de vegetación en medio del desierto. Pero si le quitamos el artículo indefinido "un" y preguntamos por lo que es "Oasis", llanamente, nos quedamos con una metáfora y una realidad. La metáfora de un descanso, de un refrescar el alma en medio de la vida, que tantas veces nos parece como un desierto. Y una realidad, también, porque "Oasis" es una línea telefónica de consejería para jóvenes con problemas personales.

Del otro lado de esa línea, contestando las llamadas, está Sandy Caldera, una joven católica de diecinueve años, estudiante de la carrera de psicología, y bien conocida por la juventud católica de habla hispana en muchos países del continente, por su trayectoria de cantante de temas cristianos, algunos de los cuales ella misma compone.

Sandy lleva consigo las veinticuatro horas un celular de Pegaso, que para muchas personas representa el consuelo, la palabra que conforta y da consejo; el oasis que buscan en medio del desierto.

"Oasis", contesta Sandy el celular. Y, aunque la primera vez que alguien llama, por lo regular dice que llama sólo para pedir información y conocer en qué consiste el servicio, Sandy suele reconocer en el timbre de voz la necesidad de una comunicación y, ella misma, los va ayudando sin presionarles, a que de manera natural y espontánea y, aún bajo la discreción del anonimato, si así lo prefieren, vayan descansando en ella, como en una amiga, la carga de sus problemas.

"Me gusta escuchar a las personas", dice Sandy. "Conocer de sus problemas. A veces llorar o reír juntos; ponerme en sus zapatos. Y no es que sus problemas los haga míos, porque entonces no podría ayudarlos. Trato simplemente de escuchar, comprender y hablarles de Dios, que cuando todo parece perdido, es la única esperanza y, a fin de cuentas, la más firme de todas".

Sandy termina siempre las intervenciones por teléfono con una oración, con el ánimo de que esa semillita de la palabra de Dios haya caído en tierra fértil y germine. Por último, Sandy les invita a que llamen a Oasis en cualquier momento de crisis que lo necesiten, de día o de noche.

¿Y qué tipo de personas son las que más llaman?

"Por lo general son jóvenes. Pero, por medio de los jóvenes se involucran también otros miembros de la familia. Tratamos también con los padres de los jóvenes. En fin, nos llaman de todas las edades. Hemos atendido llamadas desde niños de seis años hasta personas de ochenta y cuatro".

Cuéntanos un poco de la historia. ¿Cómo nació Oasis?

"Comenzó hace dos años. La idea era que los jóvenes que estuvieran pasando por momentos de crisis personales pudieran ser atendidos por alguien de su misma edad con quien se pudieran identificar. Fue una idea que yo ya tenía y que la afinó Emilio Burillo Azcárraga, dueño del canal católico, Claravisión, a quien se le ocurrió pedir el patrocino de Pegaso para tener una línea abierta las veinticuatro horas del día para atender llamadas locales, nacionales e internacionales sin ningún cargo ni por distancia ni por duración de la llamada.

Después yo hablé con el obispo, porque este es un apostolado para mí, no un trabajo remunerado, y me presenté y le pedí permiso de hacer esto y él me dio su bendición para que lo hiciera. En este apostolado que es Oasis yo me subordino a la autoridad del obispo y al magisterio de la Iglesia".

¿Cómo se promociona el servicio de Oasis?

"El mismo canal de Claravisión, que se ve por antena parabólica o por cable en diferentes países como México, Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Colombia, Argentina y España, transmite un anuncio cada cuatro horas. Aquí en Tijuana también hemos promocionado el servicio de Oasis por estaciones de radio y por el periódico Presencia".

¿Cuántas llamadas al día?

"A veces está sonando el teléfono todo el día. Recibimos entre 15 y 35 llamadas diarias".

¿De donde llaman?

"Recibimos muchas llamadas de pueblitos del sur de México. Pero también recibimos llamadas de Tijuana lo mismo que de Argentina. Es impredecible".

¿Por qué hablas en plural si Oasis eres tú?

"Porque me encomiendo a Dios. Te puede llamar un psicópata, y tienes que saber cómo conducirte en esos casos. También hay problemas muy difíciles que yo sola no sabría cómo resolver. Te diré que no todo es bonito. Hay cosas difíciles, gente que se molesta porque no le dices lo que quieren escuchar. El caso de homosexuales o lesbianas, por ejemplo, que llaman pidiendo consejo para adoptar un niño. Y Oasis trata de decirles la verdad, que no sería sano para un niño crecer a la sombra de esos modelos de vida".

¿Algún testimonio que te gustaría compartir con los lectores de La Cruz?

Puedo referirme al caso de un niño de seis años que era abusado sexualmente por su primo, y que tuvo el valor de comunicarse con nosotros y pedirnos ayuda. Nos pidió que fuéramos nosotros los que habláramos con su mamá y le dijéramos lo que estaba ocurriendo. Fue muy difícil hablar con ella y contárselo, pero al final todo salió bien, porque desde entonces mejoró la comunicación entre la madre y el hijo. Y así fue como Oasis, junto con la madre, logró regresarle su valía al niño. Y el niño se levantó y ahora está trabajando como un adulto, ayudando al DIF, apoyando a los niños que son objeto de abuso.

Hay otro caso que, en lo personal, me impresionó mucho. Se trata de una joven de dieciséis años que vivía encerrada en su casa por su madre y que aborrecía el huevo y era todo lo que comía porque su madre la obligada a comer sólo huevo todos los días. La joven se volvió bulímica porque todo ese huevo que comía lo vomitaba y la madre la obligaba a comerse todo lo que desechaba de su cuerpo. La chica tuvo el valor de comunicarse con nosotros y la madre y la hija fueron tratadas. La madre fue diagnosticada con histeria en tercer grado, y está bajo medicamentos psiquiátricos. Pero lo más sorprendente de este caso y que a mí me conmueve mucho es que la hija no sólo se levantó, sino que ahora ella le da su amor y cuida de su madre, como si nunca hubiera pasado nada".

¿Quién puede llamar a Oasis?

"Cualquier persona que lo necesite".

¿Pueden otros jóvenes como tú sumarse al proyecto de Oasis para ayudar a dar consejería?

"En principio no habría ningún impedimento, pero se les tendría que hacer un análisis de sus valores personales muy fuerte. El problema de nosotros los jóvenes es que nos emocionamos muy pronto y luego podemos tomar este servicio como si fuera un chat. Y la verdad es que esto es algo muy serio. A veces puede tratarse de la vida de una persona al borde del suicidio. Por eso tendría que seleccionarse muy bien a quien quisiera sumarse para ayudar".

¿Cómo se puede comunicar alguien que necesite los servicios de Oasis?

"Marcando el 01 555 045 0694. Desde California se marcaría 011 52 555 045 0694".