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Sale a la calle a predicar el evangelioEn Tijuana, inicia campaña de estudio del nuevo Catecismo de la Iglesia CatólicaPor Alfredo Ortega-Trillo En ocasión del décimo aniversario de la publicación del nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, la Escuela Diocesana Católica de teología para Seglares (EDOCTUS), con la encomienda del obispo Romo Muñoz, lanza una campaña permanente de estudio del nuevo Catecismo. ¿Por qué nuevo, si ya tiene diez años? "Pues imagínate que el viejo ya tenía cuatrocientos treinta y cinco", aclara el padre Florentino Durazo, director de la escuela de teología EDOCTUS. "El propósito de esta campaña", explica el padre, "es difundir la doctrina cristiana, evangelizar desde la teología para que el católico tenga el conocimiento y las razones de su fe". Cuando escuchamos la palabra 'catecismo' nos viene de inmediato a la mente una imagen de grupos de niños inquietos frente a una señorita que los prepara para la Primera Comunión. "Nosotros queremos ser la continuación de esa enseñanza religiosa", prosigue el padre Durazo. "Porque sucede que las personas crecen, llegan a tener una profesión de adultos; pero se quedaron en lo espiritual con un catecismo para niños, lo que hace que muchos, incluso, pierdan la fe". Hasta 1992 el Catecismo de la Iglesia Católica databa de 1566, cuando el Concilio de Trento. Y aún antes de ese Concilio, digamos que entre los siglos VI y XV, el Catecismo sólo se enseñaba a unos cuantos que los obispos mandaban a estudiar a la parroquia. "Y hay que ver lo que aprendían", pondera el padre Durazo, "porque si el cura venía de la misma instrucción, pues ya te imaginarás..." A finales del Concilio Vaticano II en 1965, un cardenal había formulado la propuesta de que se encargara la redacción de un nuevo Catecismo para dar forma concreta a la puesta al día del Concilio en el terreno doctrinal. Los obispos del Sínodo de 1985 concluyeron que el tiempo para un nuevo Catecismo estaba maduro. Así que el diez de julio de 1986 se creó una comisión de doce obispos y cardenales encargada de redactar este nuevo Catecismo que debía servir para que muchos creyentes pudieran instruirse por sí mismos sobre la doctrina de la Iglesia. El Catecismo debía servir a la misión original de la catequesis, es decir, a la evangelización. Incluso, también para agnósticos que quisieran conocer lo que la Iglesia católica cree e intenta vivir. Aunque el francés fue la lengua de trabajo en la que todos los autores que intervinieron en la elaboración del libro pudieron expresarse pasablemente, el texto propiamente oficial quedó en latín con el propósito de mantenerse fuera de todas las lenguas nacionales actuales y servir de centro referente para ulteriores traducciones e interpretaciones. "Y la idea no es que se quede otra vez estancado en una fecha", explica el padre Durazo, "sino que este nuevo Catecismo se pretende que siga adaptándose y adecuando a las condiciones de los tiempos". La bioética, por ejemplo, es una disciplina sobre la que se sigue estudiando para establecer las pautas morales de la Iglesia en torno a los avances de la ciencia. Y esas pautas deben quedar constantemente registradas en el Catecismo. "Sin ir tan lejos", recuerda el padre Durazo, "desde su primera edición en 1992 en que salió en todos los idiomas, hasta la fecha, el Catecismo ya ha cambiado. Te puedo decir que en 1992 el Catecismo aceptaba la pena de muerte, pero que en ediciones posteriores, la moral de la Iglesia ya reprueba esa forma de ajusticiamiento". "Lo más interesante de todo este esfuerzo es que la Iglesia, por medio del nuevo Catecismo, está abriendo de par en par las puertas para todos", comenta entusiasmado el padre Durazo. "Y todo esto es parte del mismo espíritu de renovación del último Concilio. Lo novedoso es que la Iglesia por primera vez pone toda su riqueza doctrinal, todas las fuentes de la teología incluyendo los 21 Concilios ecuménicos que ha habido, los libros litúrgicos de la antigüedad, los escritos de los papas, las fuentes del derecho canónico, todo, absolutamente todo está allí". Y abrió un Catecismo y me lo fue mostrando. Se compone de cuatro partes. La primera, en que se hace una explicación del Credo, nuestra profesión de fe; la segunda, sobre los siete sacramentos de la Iglesia; la tercera sobre la vida moral, y la cuarta, sobre la oración. Y al final están las fuentes de la tradición y de la Biblia. Todo junto en un sólo volumen que igual usted puede adquirir en español por $65 pesos en las librerías San Pablo de la Zona Río o de la calle tercera en Tijuana. ¿En qué consiste la propuesta (ya aprobada por el obispo) de EDOCTUS con relación a esta campaña permanente de estudio del nuevo Catecismo? "Nuestra escuela de teología, con 18 años de existencia, ha formado a cerca de cien laicos. Lo que significa que, potencialmente, ya estaríamos capacitados para abrir cerca de cien centros de estudio sobre el Catecismo. Nuestra propuesta consiste en asumir la delegación de parte del obispo para proporcionar los maestros catequistas que sean necesarios para atender y acompañar a los grupos que se logren formar en la diócesis de Tijuana. ¿Por qué permanente? "Aunque este año nos está sirviendo para despertar interés entre la gente, nosotros creemos que una vez empezada esta campaña ya no se va a detener. Con la ayuda de Dios deberá de crecer, pues, eventualmente, habrá personas que después de este curso tendrán interés de continuar estudiando en la escuela de teología para formarse como maestros catequistas que vengan a apoyar la campaña del estudio del Catecismo en la diócesis. En este momento ¿cómo va esa campaña? "Ya tenemos cuatro grupos abiertos: uno en el Seminario Menor, otro en la parroquia de San Miguel y otros dos aquí mismo en EDOCTUS Durango. Antes de terminar el año esperamos tener funcionando un total de diez, pues ya están por empezar en la parroquia San José de la colonia Durango, otro en la Independencia en nuestra Sra. de la Paz, y otro más en la capilla del Divino Rostro. ¿Por qué EDOCTUS? ¿Por qué la teología sale a la calle a predicar el evangelio? "Aunque su definición etimológica es el estudio de Dios, la finalidad de la teología no es Dios, porque a Dios no le ayudamos conociéndolo, sino que es el ser humano quien se ayuda conociendo a Dios. La teología no la estudiamos por mera erudición, sino para ponerla al servicio del hombre, para salvarlo. De esta manera EDOCTUS, como escuela de teología ofrece a la comunidad católica de la diócesis el personal de sus egresados como maestros catequistas. ¿Cuál es la mecánica de estos estudios del Catecismo? "El curso, hecho idealmente para grupos de diez personas, tiene una duración de un año con dos horas por semana. La primera hora es para estudiar la primera parte del Catecismo, sobre el Credo. La segunda es para explicar la tercera parte del Catecismo, sobre la moral o conducta del cristiano: la vida en Cristo. Al final del curso los egresados recibirán una constancia que les acreditará en su formación básica para poder ayudar en los ministerios de sus parroquias, pudiendo llegar a ser ministros de la Eucaristía, visitadores de enfermos, impartidores de pláticas bautismales, así como de otras catequesis presacramentales. Haber tomado el curso les permitirá, a su vez, prescindir de algunas pláticas presacramentales para ser padrinos o recibir sacramentos. ¿Existe algún prerrequisito para los interesados en inscribirse a estos cursos? "No. En principio se espera que ya hayan hecho la Confirmación, pero tampoco es requisito ser católico. Si la Iglesia abrió todas sus puertas al ofrecer el nuevo Catecismo en todos los idiomas, nosotros no vamos a cerrar ese conocimiento a ninguna persona que se acerque. No tenemos conocimiento de ningún precedente como éste, en el que una escuela de teología para seglares salga de sus paredes a evangelizar en las parroquias. Sabemos que ni siquiera existen muchas escuelas de teología para seglares en el mundo. ¿Cómo es que en una ciudad tan distraída y presuntamente materialista como Tijuana se dé una campaña permanente de estudio del nuevo Catecismo de la Iglesia? "Ahí si me pillaste. Eso habría que preguntárselo a Dios. Pero te puedo decir que llevar el evangelio no ha sido siempre igual en las épocas y en las ciudades. La evangelización no se puede hacer aquí en Tijuana como la hacía San Pablo. En Tijuana ¿cómo podemos llevar el evangelio? Pues bien, contamos con un medio, que es este Catecismo, y con una escuela, que es EDOCTUS, preparada para enseñarlo y enseñar a usarlo". Para mayor información sobre los cursos de Catecismo ofrecidos por EDOCTUS en las parroquias de la diócesis de Tijuana llame al 621-9614.
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