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'Se trata nada menos que de salvar almas'¿Qué es ser colaborador en el Regnum Christi por un año?Por Alfredo Ortega-Trillo "Regalar un año de tu vida a la Iglesia es una gracia, porque durante ese año te conviertes en un instrumento de Dios. Ese año te olvidas de ti, y tu vida adquiere otra razón de ser y otro significado. Y, por supuesto, al final, ya no puedes ser el mismo. Tu vida ha cambiado. Es como si tu vida hubiera pasado de ser ordinaria a ser extraordinaria. Y es que no es lo mismo andar solo que aceptar la compañía de Dios a todas partes", explicó Andrés Luján Valladolid, de veinticinco años, quien al terminar la licenciatura en administración de empresas en el Tecnológico de Monterrey decidió hacer la experiencia de una colaboración al servicio de los apostolados de la Iglesia a través del Regnum Christi de los Legionarios de Cristo. La Legión de Cristo es una congregación religiosa católica cuya misión es la extensión del reino de Dios en la sociedad, en colaboración con los programas pastorales de cada diócesis en el mundo. Por su parte, el Regnum Christi de los Legionarios de Cristo es una organización que surge dentro de la Iglesia, inspirada en el espíritu de convocatoria universal del Concilio Vaticano II, según el cual todos los creyentes, y no ya sólo los sacerdotes, han de participar en la tarea evangelizadora de la Iglesia. Los apostolados del Regnum Christi se encuentran diseminados principalmente en América y Europa. ¿Por qué decidiste colaborar con el Regnum Christi? "Yo quería estar seguro de estar donde pudiera servir mejor a Dios, y tuve la convicción de que en el Regnum Christi encontraría el lugar y las herramientas que yo necesitaba para ello". ¿Cómo te involucraste en este proyecto de colaboración? "Había terminado mi carrera y podía decir que en lo profesional ya estaba listo para empezar; estaba bien con mi familia, mis amigos pero, aunque todo parecía muy satisfactorio para mí, sentía que me faltaba crecer en lo espiritual. Y fue así que decidí ofrecer un año de colaboración para ayudar a la Iglesia. Como mi hermano Carlos es Legionario de Cristo, me sentí identificado con el Regnum Christi y me acerqué con ellos para ver en qué podía ayudar. "Me hicieron un estudio al que me sometí como candidato para reconocer mis habilidades y determinar en qué obra podría ser más útil. Luego entré a un círculo de transición que duró cinco sesiones. En ese círculo se me enseñaron los principios del Regnum Christi y explicaron el criterio de eficacia que rige todas las obras del movimiento, según el cual, no puede desperdiciarse ninguna fracción de tiempo, sino que cada momento debe estar dirigido hacia la causa del apostolado que a uno le haya tocado para transmitir el mensaje de Cristo. No hay nada más distante del espíritu legionario que la pereza. También al ingresar se nos pone especial énfasis en la importancia de trabajar con líderes, debido a su efecto multiplicador en la sociedad. Se trata de formar formadores". ¿En qué consistió tu año de colaboración para la Iglesia? A mí me asignaron dentro de los apostolados de formación para la juventud en la Ciudad de México, aunque también tuve la oportunidad de trabajar en otras ciudades del centro del país. Igualmente me invitaron a participar en la organización de las Jornadas de la Juventud en Roma durante el año del Jubileo 2000, y en la dirección de peregrinaciones en el sur de Italia. En México participé en la fundación del programa Soñar despierto. Organizábamos posadas y eventos para el Día a del Niño y para jóvenes de escasos recursos. Y como sabíamos para muchos de ellos su única oportunidad de acercarse a Dios, les orientábamos por el camino de la fe, y les dábamos consejos prácticos de la vida cristiana. También trabajé en proyectos de misiones". ¿Qué aprendiste de esta experiencia? "Que si uno pone primero a Dios en lo que hace, los alcances de su obra son siempre mayores y adquieren una dimensión trascendental. Me enseñó a ver a mis hermanos en los demás. Enriqueció mi formación personal, dándome elementos que no me había dado la universidad". ¿Cuál era tu responsabilidad como colaborador? "Pues es algo muy serio. Se trata nada menos que de salvar almas; de acercarlas a Dios. Por eso es una gran responsabilidad. Háblanos de la rutina de tu trabajo como colaborador. Es muy rigurosa. Está hecha justamente para que seamos eficaces, para que nos olvidemos de nosotros mismos y estemos dispuestos al servicio de los demás las veinticuatro horas del día. Tenemos una rutina que se ciñe al plan de vida que nos trazamos para ese año, con metas claras a una semana, un mes, un año. En general, te puedo decir que se fomenta mucho la oración. Y es que la oración es la mayor fuerza para ser perseverantes. Nuestra rutina incluye, entre otras cosas, momentos espirituales de comunión con Dios en los que recogemos la mente, la voluntad, el corazón, la memoria, la imaginación y nos ponemos en manos de Dios. Esto puede durar dos minutos al día, si tú quieres, pero realmente nos sirve para mantenernos en guardia y no perder la brújula de nuestra tarea y nuestra misión. "Durante el tiempo que dura la colaboración uno vive en comunidad. Vivir en comunidad significa vivir y convivir en una misma casa con padres Legionarios de Cristo, consagrados y otros compañeros colaboradores. Una de las cosas que más me llamó la atención de esta experiencia es la benedicencia de los Legionarios. Tienen valores inculcados muy fuertes, como el hablar siempre bien de los demás y nunca mal. Y vivir con ellos en ese ambiente de comunidad y comunión perfecta es algo maravilloso. Para uno que viene de y vuelve 'al mundo', donde todo es competencia y cada quien ve para sí y por sí, es maravilloso saber que existe un lugar donde todos se ocupan de los demás sin que sea necesario que nadie se ocupe de sí mismo por que, igual, uno ya es 'los demás' para los otros que le rodean. Es el amor en acción, algo así como el Cielo en la Tierra". ¿Cómo cambió tu vida esta experiencia de colaborador? "Más que cambiarla, siento que reafirmó todo. Después de esta experiencia uno está más consciente de que el único fin en la vida es la santidad, ganarse el Cielo; y que el único fracaso verdadero es no ganar el Cielo. Cambiar el mundo viviendo de cara a Dios, de eso se trata. También me sirvió para aprender a ver a Cristo de muchas maneras, en muchas caras distintas a través de los demás y, por supuesto, a través de la oración. Me sirvió para reconocer cuáles cosas son realmente importantes y cuáles no lo son. Creo que me ayudó a ser una mejor persona, un mejor hijo, un mejor hermano y quizá después, un mejor padre. Me enseñó a darme cuenta del gran potencial que tenemos los católicos en cada uno de nosotros, y de la gran necesidad de hacer cosas importantes para la Iglesia, cosas que realmente tengan efecto de repercusión en el mundo. Faltan muchas, muchas cosas por hacer. Y de eso uno se da cuenta. Se da cuenta que hay trabajo duro esperando allá afuera y que faltan jóvenes para hacerlo. Esto me hace recordar esa frase que nos dirigió el Papa durante las Jornadas de la Juventud en Roma: 'Jóvenes si sois lo que tenéis que ser, cambiaréis el mundo entero' ". Háblanos de tu experiencia en la organización de las Jornadas de la Juventud en Roma. "A un sacerdote legionario se le encargó organizar la Comunión durante las Jornadas de la Juventud en Roma, a las que asistieron dos millones de jóvenes de todo el mundo. Yo quedé asignado a las tareas de logística para colocar a todo ese mundo de gente en una gran explanada de la universidad Tor Vergata, a las afueras de Roma. "Fue una experiencia muy intensa y agotadora, pero muy inspiradora. Recuerdo que los jóvenes se quedaban a dormir en la misma explanada para no perder el lugar; que yo ya tenía una semana durmiendo cuatro horas al día. A las cinco de la mañana ya no podía más y me acerqué a un guardia de la seguridad secreta del Papa y le pregunté por un sitio para dormir. Él me llevó nada menos que a la sacristía del Papa. Y allí en el suelo vi dormido a uno de los principales organizadores de la Jornada de la Juventud. El día anterior lo había visto junto al Papa y parecía una persona muy distinguida, pero dormido así en el suelo parecía un niño. Yo di también con mis huesos al suelo y tuve sólo una hora, la hora de sueño más revitalizante que he tenido en mi vida, y es que había que seguir trabajando al salir el sol". ¿Qué es lo que más te dejó marcado de esta experiencia en Roma? "El darme cuenta de lo que es realmente la Iglesia para el mundo y de lo que significa para la historia. Ver el mundo desde Roma es una experiencia que te abre el criterio para entender muchas cosas". ¿Qué se necesita para entrar a hacer una colaboración con los apostolados del Regnum Christi? Si te gusta ayudar a la gente, de entrada ya eres un buen candidato. Pero, desde luego, tienes que pasar algunas pruebas y resultar seleccionado". ¿Sólo pueden colaborar hombres? "No, también existen apostolados asignados a mujeres, a través de las señoritas consagradas del movimiento". Las principales tareas de los miembros del Regnum Christi están dirigidas a profundizar en la fe, cultivar la gracia y comprometerse en la acción apostólica. Los apostolados del Regnum Christi se concentran en torno a la fe, la familia, la educación, la juventud, los medios de comunicación social, los problemas sociales y la vida cristiana. Si tú deseas colaborar un año con la Iglesia a través de los apostolados del Regnum Christi puedes escribir por correo electrónico a: pbyrne@churchforum.org.mx.
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