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'Iglesia Universal del Reino de Dios'La práctica de esta iglesia está llena de métodos de apariencia mágico-sacramentalesPor Alfredo Ortega-TrilloEste no quiere ser un artículo "persecutorio", pero sí quiere "aclarar" la confusión que existe sobre el origen y prácticas de la autodenominada Iglesia Universal del Reino de Dios, con una sucursal en Tijuana, desencubriendo ciertas prácticas "supersticiosas" en las que se basan, así como tergiversaciones de citas bíblicas al sacarlas de su contexto. Junto al Toreo de Tijuana, en las instalaciones del viejo Cinema Tijuana 70 está el centro de reunión de la Iglesia Universal del Reino de Dios. En la marquesina de la vieja cartelera destaca la leyenda: "Pare de sufrir". Siempre me pareció una intrusión forzada al castellano. Eso de "pare", cuando convenía más natural decir: "deje". El otro lema de este grupo, igualmente identificativo es, "Oración fuerte al Espíritu Santo", cuando, más bien que "fuerte", debía sentarle el adjetivo de "intensa". El portugués es una lengua muy hermosa y no tengo nada contra la permeabilidad natural de los idiomas y las culturas, pero este deliberado portuñol en un cartel de Tijuana me despertó sospechas que iban más allá de lo lingüístico. Había un premeditado efectismo en ambas frases, una convocatoria a lo exótico para atraer a la gente. Así llegaron el aceite bendecido (que no bendito), la rosa, el pañuelo, y una serie de objetos a los que se les adjudican poderes milagrosos. En la cartelera se anuncian los días de la semana en que se ofrecen los diferentes tipos de oración. Así hay días por "su prosperidad", otros por los enfermos, por la liberación espiritual, con oraciones en tres horarios: 10, 3 y 7 de la noche. En las vitrinas de la explanada a la entrada, donde se exhibían los carteles y reseñas de las películas, se despliegan testimonios de personas que se dicen curadas de males espirituales y otras dolencias, más ningún tipo de enfermedades de origen infeccioso o viral, como tampoco casos de cáncer, SIDA u otro tipo de enfermedad considerada médicamente incurable. Antes bien, los testimonios tratan de curaciones de estados afectivos y enfermedades que podrían atribuirse a psicopatologías, como el insomnio y enfermedades relacionadas con los nervios, lo que sólo explica el poder de la sugestión en las personas y no precisamente el presunto carácter milagroso de esas sanaciones. La Igreja Universal Do Reino De Deus la fundó Edir Macedo el 27 de julio de 1977 en Río de Janeiro, al separarse de la "Iglesia de la Gracia", que había fundado un cuñado suyo. "La separación de Macedo, entonces tesorero de esa secta, se debió a diferencias económicas que sostuviera Macedo con su cuñado", declara C.J. Calvo en el informe del Instituto Cristão de Pesquisas. "Por su parte, Macedo compró un banco que estaba por quebrar y obligó a los miembros de la secta a hacer en él sus depósitos, pagos y todo trámite bancario". (Octubre,1993, página 21). Del Brasil, la secta de la Iglesia Universal se propagó al resto de Latinoamérica, Estados Unidos y España, fundamentalmente impulsada por una poderosa estructura de medios de comunicación, incluida la prensa, el radio y la televisión, y que, eventualmente, fue cuestionada por el sistema tributario en Brasil pues, aunque el monto de los dineros que manejaba se presumía cuantioso, la institución estaba registrada como organización de culto religioso, lo que la dejaba exenta de declaraciones fiscales. A mediados de los 90, el escándalo financiero que protagonizó esta congregación en Brasil comenzó a despertar sospechas en el resto del continente. Aquí mismo, en Tijuana, donde la Iglesia Universal ya se había instalado en las instalaciones del antiguo cinema, la feligresía disminuyó notablemente. Entrevistado por mí, el carpintero Félix de la Cruz, con cargo de "obrero" dentro de esta congregación en Tijuana, atribuyó este fenómeno a las persecuciones de que es objeto una iglesia cristiana. "Se llenaba toda la sala", dijo, "y ya luego quedaron como unas treinta personas, cuando mucho". Yo, que no entraba al viejo cine desde los tiempos en que el Santo se daba el quienvive con las momias de Guanajuato, estuve allí el domingo 19 de agosto y conté 27 personas en una sala que me pareció desproporcionadamente grande. La gente espera de pie, y una música instrumental predispone la atmósfera al recogimiento. Al frente, sobre templete frontal hacia la derecha hay una mesa con tres botellas de aceite en medio de un candelabro y lo que parece una Biblia abierta. Al centro del templete está el altar, una mesa enmarcada por dos columnas de madera talladas a los costados, y al extremo izquierdo destaca una cruz de madera. Ingresa el pastor Robinson, originario del Brasil a conducir la reunión. Se inclina sobre el altar por unos segundos, antes de volverse hacia el público con el micrófono de cable, cantando a cápela algo que semeja más bien un lamento: "Mi Dios ven a socorrerme, mi Dios ven a ayudarme..." Luego, con su particular articulación portuguesa hace estas invocaciones que son como clamores que la gente escucha con los ojos cerrados: "Oh, Señor Dios, Padre Celestial y Todo Poderoso, ven esta tarde a visitar a cada uno de los aquí presentes. Visita, Señor, a todos los que se encuentran enfermos; visita Señor a esa persona que ha perdido la ilusión de vivir, que se encuentra ante una vida difícil, que se encuentra con muchos problemas. Quita los males que hay en esa vida... ven a liberar..." Y mientras todo esto dice, sus asistentes, que se llaman "obreros", dos a cada lado de la nave, con pantalones negros y camisas blancas con corbata, van recorriendo el recinto, deteniéndose de cuando en cuando junto a algún participante, que eligen según criterio que no identifiqué. Colocan su mano sobre la cabeza de la persona en cuestión y, durante ese tiempo que dura la imposición de manos, prorrumpen con un atropello de oraciones semejante al que va discurriendo el pastor. Cierran los ojos y gesticulan como si el presunto poder milagroso no viniera de Dios sino de ellos mismos. Como si realizaran un esfuerzo que les contracturara la expresión de la cara. A la voz enfática de ¡Sana!, retiran súbitamente su mano de la cabeza y ya han abierto los ojos buscando otra persona. Entre tanto, el discurso reiterativo del pastor lo continúa uno de sus asistentes, sin romper la cadencia de la letanía, mientras el pastor se bebe un vaso de agua. Cuando retoma el micrófono, su voz vuelve a clamar en un canto, en un lamento: "oh Señor Dios, que siempre te oirá, oh mi Dios que nunca fallará, oh mi Dios que la negra nube pasará. Más confía en Dios". Luego invita a la concurrencia a "dar un aplauso fuerte para el Señor". Al término de la reunión, el pastor solicita la ofrenda de los fieles, "lo que usted quiera darle al Señor". En las dos reuniones que asistí, una el domingo y la otra el lunes, y donde encontré, en términos generales, a la misma concurrencia, me llamó la atención el énfasis que ponen en solicitar dinero "para Dios". La conclusión del estudio hecho a la Iglesia Universal del Reino de Dios por la Comisión de doctrina de la alianza evangélica portuguesa en 1993 fue la convicción de esta secta de que el dinero es para la iglesia lo mismo que la sangre es para el cuerpo físico. Gente toda de extracción humilde pasó a dejar, quizá no lo que quería, que habría sido más; sino lo que podía, que era menos. Y en una segunda tanda depositaban los "diezmistas", aquellos fieles que entregaban en ese momento el diezmo, la décima parte de su salario, en sobres que se les habían repartido ex profeso. Todo el dinero se entrega bajo el altar, en un bolsón de tela púrpura que sostiene uno de los asistentes. Antes de entonar el último canto, el pastor los insta a volver y a cumplir con la novena del Espíritu Santo, que habrían de seguir según un cuadernito con nueve hojas que deben desprender, una cada viernes, para entregarlas directamente al pastor con su petición de cada semana: "Habrá muchos obstáculos, llegará visita, llegará un cliente... pero usted tiene que ser decidido y venir aquí los nueve viernes y no fallarle al Señor". La práctica de esta iglesia está llena de métodos de apariencia mágico-sacramentales en la relación de lo "humano" con lo "divino" y de lo "material" con lo "espiritual": "Tarritos de agua" del Jordán (o no) para fines similares a las rosas, que dependiendo de su color tienen diferentes fines "curativos"; el mismo vaso de agua que ellos bendicen desde la radio cuando están realizando sus programas y que se ha de beber con fines milagrosos. Es cierto que el aceite, el agua, el pan, etc., en sí son cosas buenas, pero no enseña la verdadera fe cristiana que deban constituirse en ídolos. Además de la naturaleza de los males que entre algunas personas de esta iglesia se "curan" y que señalé al principio como de índole psicosomática, resulta significativo comparar estas curaciones con las sanaciones milagrosas de Jesús, quien hacía ver a ciegos y resucitaba muertos, y con muchas otras curaciones que realizaron en su nombre sus discípulos. Jesús y sus discípulos, antes de realizar milagros, predicaban el mensaje del "arrepentimiento" de los pecados, una recomendación que no escuché durante las dos sesiones a que asistí en la Iglesia Universal. Otro rasgo distintivo entre los milagros de Jesús y sus discípulos y los que se adjudican los pastores de la Iglesia Universal es que los milagros de Jesús eran inmediatos y permanentes. Entre las conversaciones que tuve con personas que se decían curadas dentro de esta iglesia, no sólo descubrí que los males de que se decían curados podían ser de orden "mental", sino que, invariablemente, todos requirieron de un proceso, de la asidua asistencia a las reuniones durante algunas semanas o meses, en todo caso, de una terapia. Ambas reuniones siguieron una estructura similar, y el contenido solo varió en términos del tipo de invocaciones y sugestiones que se hicieron. Así, el domingo fueron para pedir salud y el lunes para pedir prosperidad económica. Al terminar el lunes, se entonó una canción, que resulta difícil considerar así, no sólo porque carece de toda instrumentación, sino también por su pobrísima variancia tonal: "Ven casa nueva, en mi vida tendrá que quedar!" y expresiones por el estilo, mientras, al frente, al filo del templete, los objeto reales o simbólicos dejados allí por algunos de los fieles, eran ungidos por un "obrero", quien se mojaba el dedo en el aceite de una de las botellas y con el mismo dedo las iba tocando de una a una: Llaveros, prendas de vestir, zapatos, documentos. La Iglesia Universal del Reino de Dios contaba con tres millones de seguidores en Brasil en 1995. Tenía 2014 templos en Brasil y 221 fuera del país. El que tenemos en el antiguo Cinema Tijuana 70 debe ser uno de ellos.
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