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SEPTIEMBRE 2001




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'Ha costado a veces lágrimas'

Fortalecer la organización de la diócesis de Mexicali

Por Miguel Vázquez

El Sr. Obispo de Mexicali, José Isidro Guerrero Macías, es un hombre de trato sencillo y transparente. Quienes trabajan cerca de él apenas pueden seguirle el ritmo desde las 6 de la mañana hasta media noche que termina su día de trabajo. Aunque pasa parte del tiempo en su despacho, no es un hombre de oficina. Recorre la diócesis continuamente siguiendo su saturada agenda con visitas pastorales, celebraciones, encuentros con líderes de movimientos seculares y entre otros los tiempos dedicados a fomentar personalmente las vocaciones.

El Sr. Obispo ve claramente que Dios le pide trabajar en este mosaico de culturas que conforman la diócesis de Mexicali, especialmente en fortalecer la organización de la diócesis en apego al derecho canónico.

"Mexicali tenía 30 años de haberse elegido diócesis cuando yo llegué", dijo el Sr. Obispo. "Fui consagrado Obispo el 17 de septiembre de 1997 aquí en Mexicali en medio de mi comunidad y del pueblo que Dios me ha dado. El primer período que vivió esta diócesis fue con el Sr. Obispo Manuel Pérez Gil (QEPD) donde se dio una evangelización veinticuatro horas al día. Él puso los cimientos de la evangelización pueblo por pueblo, comunidad por comunidad. El segundo momento se vivió con el Sr. Obispo Ulices Macías Saucedo, que enfatizó la catequesis de aquel mundo evangelizado. Catequesis indispensable ya que Mexicali fue creciendo como un mosaico de México, de todos los estados y culturas, de todos los rinconcitos, y la media de los habitantes era gente humilde pero fervorosa que buscaba su alimento espiritual, que buscaba encontrar en Dios la fortaleza en estas tierras lejanas de sus hogares.

"El tercer período a mí me tocó. Es el momento de la estructura, de la organización a fondo de la diócesis. Soy una persona que le gustan las cosas organizadas, claras, y por alguna razón Dios me puso en ésta diócesis en este tiempo.

"Algunas acciones de ésta estructuración en la que estamos trabajando desde el principio fue la de tener un vicario episcopal en cada una de las tres zonas que conforman la diócesis. La figura del vicario episcopal ayuda al obispo en lo pastoral, espiritual, humano y jurídico, fortaleciendo la presencia del pastor en las tres áreas de la Diócesis, que son: La ciudad de Mexicali, la zona campesina del Valle y el desierto que comprende Puerto Peñasco, Sonoita y San Luis Río Colorado.

"También se fortaleció el consejo presbiteral que es el senado del obispo donde él se auxilia. El Consejo presbiteral sesiona una vez por mes con el obispo y ahí se toman acuerdos sobre todos los problemas que incumben al desarrollo de la diócesis. Se elaboró un reglamento para su funcionamiento. Además tenemos el Consejo Consultivo. Este consejo consultivo está formado por siete sacerdotes, los tres vicarios episcopales, el vicario judicial, el vicario del clero, el vicario de pastoral y el secretario canciller. Nosotros sesionamos cada quince días para revisar que halla un avance continuo. Verificamos el rumbo, el proceso, y los acuerdos. Eso lo hemos hecho durante cuatro años sucesivamente sin faltar un día.

"También se ha trabajado en la normatividad para la entrega de una parroquia y todo lo hay en torno al nombramiento de nuevo párroco, el sacerdote que llega a ser pastor. Se han superado muchas dificultades y ahora las comunidades debidamente preparadas ya saborean la ceremonia de entrega de parroquia y los cambios.

"Se dieron directrices para los movimientos apostólicos, que son 26 en la diócesis. Estas directrices garantizan que todos los movimientos estén en comunión con Su Santidad, con el Obispo, y con la doctrina del magisterio de la Iglesia. Por otro lado, para todos aquellos colegios de inspiración católica tenemos un programa maravilloso de educación y cultura donde hemos dado lineamientos. Además el obispo ha dado la certificación de inspiración católica a estos centros educativos dándoles la aprobación oficial, esto no existía anteriormente".

Antes de haber sido nombrado obispo de Mexicali, Don Isidro fungió 20 años como rector del seminario de Culiacán, Sinaloa. Su amor especial por las vocaciones se ve reflejado en su trabajo de promotor vocacional. Él convive mucho con los jóvenes del preseminario, y durante el período que ha estado en esta diócesis el número de seminaristas se ha incrementado de 60 a 130.

"Se invitó a los sacerdotes, al profesorado, equipo de formadores, maestros, y al patronato, a colaborar en elaborar un reglamento para el seminario encaminado a formar sacerdotes según el corazón de Jesús. Se hizo un borrador, se estudió, se revisó y se aprobó por un período de tres años de prueba. El reglamento del seminario contempla cuatro aspectos en su primer apartado: la formación espiritual, la formación humana, la intelectual y la pastoral. En el segundo apartado el reglamento contiene las tareas fundamentales que le competen a cada superior y formador del seminario."

A través del vicariato episcopal se estructuró un calendario anual para la promoción del clero. Este programa busca que el sacerdote pueda alimentar su espíritu, intelecto, y aspecto humano.

"Todo el año tenemos eventos programados para la formación integral de nuestros sacerdotes, estos eventos no puede cambiarlos ni el obispo", dijo Don Isidro.

Agregó, "También se ha impulsado el apoyo humanista de salud al presbiterio. A través de un seguro los sacerdotes tienen ya la garantía de un programa preventivo y un programa de salud. Además estamos por iniciar la construcción de la casa sacerdotal para los padres enfermos, para los padres ancianitos, y para aquellos sacerdotes que quieran ir a pasar uno o dos días de descanso a esta casa hecha por el pueblo con amor, para nuestros Cristos que en este clima tan caliente en el verano se sienten cansados y agobiados.

"La estructura que se ha venido construyendo le ha dado una solidez a la diócesis, pero siento que aún falta lo más importante en este esfuerzo. Desde mi llegada en 1997, bajo la influencia del Espíritu Santo, frente al sagrario me he preguntado la posibilidad de un sínodo. Un sínodo donde obispo, presbiterio, diáconos, religiosos y religiosas, miembros de instituciones seculares y laicos, nos reuniéramos ante Dios para reflexionar, revisar, actualizar y normar el ser y el que hacer de nuestra diócesis conforme a las directrices pastorales y jurídicas de la Iglesia Universal."

El canon 460 de derecho canónico dice que el sínodo diocesano es una asamblea de sacerdotes y fieles escogidos de una iglesia particular que presentan su ayuda al obispo de la diócesis para bien de toda la comunidad diocesana.

"Es pues el sínodo diocesano un acontecimiento extraordinario pastoral y jurídico en el cual el obispo sirviéndose del auxilio y del consejo de miembros representantes de la diócesis ejerce de modo especial su ministerio de guía legislador y pastor, adoptando los criterios pastorales y las leyes de la iglesia universal a la propia iglesia local a fin de suscitar la corresponsabilidad de todos en la construcción del reino de Dios", comentó. "Esto es muy bello, ayudarnos, aconsejarnos, hacernos responsables de nuestra diócesis.

"El sínodo es un momento de gracia y del Espíritu Santo. Hay una necesidad de sínodo para reflexionar en todo lo hermoso que hemos hecho todos juntos como pueblo e Iglesia, y para construir en lo futuro iniciando con apertura y gracia divina para ser mejores. Todos los aspectos de la diócesis son contemplados en el sínodo; los proyectos pastorales, los movimientos apostólicos, las escuelas, los programas educativos, las parroquias, el clero, la formación, etc.

"La primera etapa es la de preparación que consiste en formar un equipo de sacerdotes y laicos cualificados para hacer un programa. En septiembre empezaremos ya a formar este equipo. Parte de la preparación para el sínodo es una campaña de oración de un año mínimo".

Prosiguió, "La segunda etapa es la realización del sínodo que puede durar dos años. Esta consiste en sesiones y más sesiones para revisar todos los aspectos de la diócesis. Por ejemplo, simplemente en pastoral litúrgica no tenemos nada. No tenemos un arquitecto que vaya normando la construcción de iglesias. Yo veo el altar a la derecha, a la izquierda y en el centro. Igual el sagrario, no hay nada que norme. Ante el santísimo hay quien dobla la rodilla, hay quien se inca y quien hace una reverencia de pié. No hay una norma de rúbrica en la diócesis", explicó y añadió, "La tercera etapa es la conclusión. Se define el objetivo de la diócesis, por ejemplo por 10 años. Del objetivo se derivan las metas particulares, los responsables y los tiempos para realizar las metas".

Finalizó el Señor Obispo con una interesante conclusión: "El sínodo no es un camino fácil, pero es el camino que el Espíritu Santo nos inspira para ésta diócesis en estos tiempos. Es pues, como la diócesis de Mexicali sigue viviendo su momento de estructura, que hasta hoy ha costado a veces lágrimas y que se ha pedido sobre todo una actitud de fe y de humildad para que el Espíritu Santo se siga manifestando en esta iglesia particular de Mexicali, que es un mosaico de culturas y diversidad de pensamientos que conforman la rica cultura cachanilla, lo cual a la vez es un reto maravilloso".