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Vocaciones en crisis en Los Angeles

¿Es la falta de sacerdotes ahí 'una herida ocasionada por ellos mismos'?

Por Robert Kumpel

De acuerdo a algunos, 'la crisis de vocaciones' en la Arquidiócesis de Los Angeles es el resultado de un esfuerzo coordinado para eliminar a los aplicantes ortodoxos que buscan entrar al seminario local. Los sacerdotes más jóvenes y los seminaristas rechazados se han quejado que, en el Seminario St. John, los aplicantes son cuestionados con rutina de su aprobación acerca de la ordenación de las mujeres, y aquellos que expresan su oposición son dados de baja.

Un exseminarista arquidiócesano dijo que los seminaristas deben enfrentar una "prueba de fuego" antes de que tengan esperanzas de pasar por la puerta del seminario. Kurt (ese no es su nombre verdadero) fue uno de los tantos seminaristas que les pidieron que se retiraran del seminario St. John por "razones psicológicas".

"Me corrieron por mis puntos de vista doctrinales -- mi teología era sospechosa," él dijo. "Lo que es realmente frustrante es, que en el seminario, uno no tiene derechos, porque nadie tiene el derecho a las Ordenes Sagradas. La facultad del seminario tiene todas las cartas".

Una de las personas que tiene 'todas las cartas' es la directora de vocaciones, la Hermana Kathy Bryant. "La arquidiócesis, en los años '80s y '90s, tenía al equipo del Padre Dick Martini y la Hermana Kathy Bryant," dijo Kurt. "Ellos eran los codirectores de vocaciones. Oficialmente, la Hermana Kathy supervisaba las vocaciones de las mujeres, pero en aquel tiempo, el Cardenal Mahony la tenía como subdirectora de vocaciones y subencargada de examinar a las vocaciones de hombres también -- es un caso de discriminación invertida. Si un hombre de una parroquia quería estar en el comité para examinar a las Hermanas de St. Joseph o alguna otra orden, claro, que se negarían rotundamente; a pesar de eso estas mujeres, que no saben absolutamente nada de lo que es ser un sacerdote, están juzgando si tienen el valor y capacidad para ser candidatos para el sacerdorio.

"La Hermana Kathy tenía una agenda de que tipo de sacerdotes estarían mandando al campo y que tipo de seminaristas querían en St. John's -- sabes, 'ministerio colaborador', 'darle los poderes a los laicos' y todas esas cosas. A los [Seminaristas] les preguntaban, ¿Recibes la comunión en la boca o en la mano?, ¿Haces la genuflexión?, ¿Rezas el Rosario?, ¿Qué piensas acerca del Papa?, ¿Cómo te sientes acerca de mujeres sacerdotisas?, ¿Qué cambiarías si fueras Papa por un día?, Estas preguntas para alguien que no sabe aún de que se trata el seminario, un muchacho cualquiera que no tiene idea que existe tal batalla en los seminarios Americanos -- si contesta honestamente -- y la mayoría de los jóvenes lo harán -- ya los fregaron. Si indica en cualquier forma su lealtad al magisterio de la Iglesia, al Santo Papa como Vicario de Cristo, que no tiene ningún problema con defender las enseñanzas morales de la Iglesia, eso definitivamente los haría sospechar. Ni siquiera le darían la oportunidad de ingresar al seminario.

Kurt dijo que "algunos de los seminaristas aprendían a jugar el juego. Es un régimen liberal que requiere absoluta conformidad a sus gustos, preferencias, cualquier cosa que ellos digan. Esta maravillosa era de liberalismo y renovación auto proclamada se ha convertido en un régimen muy opresivo en el seminario. No solamente quieren nuestros cuerpos; ellos quieren nuestras almas. Los miembros de la Facultad dirían, 'queremos que sean abiertos con nosotros, que nos muestren sus puntos de vista, piensen con criterio, no solamente acepten todo lo que nosotros decimos...' y todas esas cosas. Pero lo que dicen y lo que hacen son cosas muy diferentes. A pesar de que el pluralismo era uno de los estandartes del II Vaticano que ellos mencionaban cuando era conveniente, ellos no lo estaban viviendo. Se sentían completamente libres de estar en desacuerdo con la enseñanza de la Iglesia; pero no había cabida para estudiantes que estuvieran en desacuerdo con sus puntos de vista y sus posiciones. Es un liberalismo rígido. El carácter de un seminarista conservador por los últimos 20 años es que él es 'rígido' 'reaccionario', y 'no se doblega' -- esta letanía de pecados monstruosos e imperdonables en contra del Espíritu Santo que los liberables están lamentando siempre. Pero para ellos, es 'haz lo que digo, no lo que hago'. Es como un campo de concentración. Ya que de los seminaristas mas liberales a los mas conservadores, había un espíritu de fraternidad, porque era 'nosotros en contra de ellos'".

Kurt dijo que la espiritualidad en el seminario "ha sido completamente remplazada por la ciencia secular de la psicología. (Ahora tiene uno la invasión de las religiones del Este así como su misticismo porque la gente esta hambrienta de lo auténtico, espiritualidad clásica. La Psicología no nutre al alma). Si un seminarista exhibe tendencias doctrinales o teológicas que son consideradas como 'peligrosas', no se usa consejo espiritual ni orientación, sino psicología. Es de hecho un abuso de la psicología. La agenda de la facultad para que tipo de estudiantes quieren y lo que no quieren son descarados. Los estudiantes cuando son rechazados, no les dicen la verdadera razón, y no les permiten ver su expediente.

"Había una historia en el Homiletic and Pastoral Review, llamada, "La Crisis de Vocaciones: Una Herida ocasionada por ellos mismo". El escritor era un psicólogo del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York, y por un tiempo, fue uno de los psicólogos que efectuaban los exámenes para la Arquidiócesis de Nueva York. Este doctor escribe que los estudiantes del seminario son mandados con un psicólogo porque son 'rígidos' o 'tienen problemas al tratar con mujeres' o 'tienen problemas con la homosexualidad'. El escrito señala que la psicología es abusada, porque la arquidiócesis paga a la mayoría de los psicólogos que los seminarios usan, entonces esos psicólogos no van a morder la mano que les da de comer. En otras palabras, el rector, el consejero de vocaciones, quien sea, le dicen al psicólogo, 'queremos que tus conclusiones sean estas. Eso es lo que quieren oír. Haz los exámenes que quieras; lo que queremos de ti es algo que como profesional, dice lo que decimos nosotros'. Yo no fui el único rechazado por 'razones psicológicas'".

Kurt relata que vino de "una familia tradicional". "Nunca me consideré como tradicional", él dijo. "Me veía a mi mismo como ortodoxo, leal al magisterio de la Iglesia y a las enseñanzas del Santo Papa. Antes no lo veía como ser conservador, durante mi tiempo en St. John. Conservador para mí, era ser un fanático extremista -- quizás sus corazones estén en el lugar correcto, pero no saben que batallas pelear. Fui tachado de conservador; me pidieron que fuera a orientación psicológica porque ellos decían que yo tenía 'problemas con la autoridad'. No eran problemas con la autoridad de la Iglesia, eran problemas con la autoridad de la facultad. Yo no era lo que ellos tenían visualizado de la Iglesia; el tipo de sacerdote que ellos buscan no es el tipo sacerdote del cual estaba dando señales de que sería.

"El seminario me mandó a psicólogos y yo tenía que firmar documentos diciendo que cualquier cosas que yo dijera confidencialmente podía ser compartida con la facultad. Recibí evaluaciones malas diciendo que era 'rígido' y 'reaccionario'. También tenía 'problemas con el papel de la mujer en la Iglesia' -- no con su legítimo papel pero con la idea [de la facultad] de lo que ese papel debe ser; no estuve en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia acerca de la ordenación de las mujeres".

Kurt dijo que, para un psicólogo, "yo era un conservador que echaba espuma por la boca, pero pudo simpatizar conmigo porque el era un estudiante liberal cuando el estaba en el seminario en los '60s. El dijo, 'había un grupo de nosotros que estábamos emocionados por el Concilio y los cambios que se iban a hacer -- mucho de ello era euforia. Nos veían y consideraban con sospecha en la facultad. Eramos el grupo que era perseguido y puesto bajo la lupa. La facultad nos consideraba como no conformistas. Ahora los estudiantes conservadores y tradicionales son los no conformistas -- y los no conformistas, cualquiera que sea su plataforma, no son bienvenidos en los seminarios de ahora al igual que hace 30 años'. El dijo que toda la dinámica y el ambiente estaban completamente cambiados". Kurt dijo, "luego me pidieron que me retirara, estaban actuando como si estuvieran preocupados, me dijeron que les dolía en el alma hacer esto. Y que por su amor y preocupación por mí y por mi bienestar, habían decidido decirme que me fuera".

Kurt dijo "la mayoría de los seminaristas en St. John tenían mentalidades que desafiaban categorías como 'liberal' o 'inconformes'. Yo los describiría como 'Generación Católica X'. Eran demasiado jóvenes para recordar aquellos días, pero lo suficientemente grandes para no haber recibido nada de educación religiosa y catecismo".

A pesar de su mala experiencia en el Seminario St. John, Kurt confía que el futuro de la formación del seminario mejorará. "La situación de la Iglesia Católica de los Estados Unidos ha sido una guerra por los últimos 30 años. Estamos entrando en un periodo de reconstrucción", él dijo.

El Padre Y, un sacerdote arquidiócesano que habló con la condición de anonimato, insiste que la práctica de eliminar a los seminaristas ortodoxos es insidiosamente sutil. "Los tratan de eliminar antes de que entren al seminario -- al nivel de la oficina de vocaciones. Nunca preguntarán directamente, '¿Estás de acuerdo con las mujeres sacerdotisas?' o algo por el estilo. Lo que preguntarán es, '¿Cómo te sientes acerca de las mujeres en el ministerio o su colaboración?' Si un muchacho da una respuesta ortodoxa, le dicen un 'No' definitivo. "He oído de pocas personas que les han preguntado específicamente, '¿Tienes alguna opinión acerca de las mujeres sacerdotisas?' continuó el Padre Y. No hace tanto tiempo, un muchacho les dijo, 'ese es un caso cerrado. El Santo Papa lo ha hecho muy claro que eso no es posible'. Luego se retractó, pero no fue aceptado. Usualmente, en las entrevistas en el seminario no hacen ese tipo de preguntas. La mayoría de esas cosas se preguntan en la oficina de vocaciones".

Padre Y dijo que los entrevistadores preguntan a propósito preguntas "vagas" para que no descubran su agenda. "En mi propio caso -- fue ya hace tiempo, pero las personas que estaban encargadas de vocaciones en aquel entonces aún están encargadas ahora - Me preguntaron que pensaba del ministerio de las mujeres en repetidas ocasiones. Sé que están preguntando eso, pero lo negarán a como de lugar. La persona específica que estaba preguntando era la [Hermana] Kathy Bryant y ha sido subdirectora de vocaciones por 10 o 15 años. El Cardenal la puso como un año después de que tomó posesión y ella ha estado ahí desde entonces. Su papel ha sido eliminar a la mayor cantidad de personas posibles -- cualquiera que sea ortodoxo por supuesto. Por supuesto que ellos no dicen que no quieren a estudiantes ortodoxos; ellos le llaman de otras maneras. Dirán que alguien es de 'pensamiento rígido' o 'testarudo' o 'no pastoral' -- quien sabe que significa eso. Ellos están muy orgullosos del hecho de que ellos se distinguen de otras diócesis que están teniendo muchas vocaciones, como Lincoln o Peoria; ellos dicen, 'esas no son las personas que nosotros queremos'. Ellos no tienen escrúpulos de decir todo eso. "Estoy plenamente convencido que esas personas están absolutamente decididas a tener una Iglesia sin sacerdotes. Todo el programa nuevo pastoral de asociados que están implementando en Los Angeles es básicamente gente laica que esta tomando el papel de los sacerdotes en todo excepto los sacramentos. De hecho nos dijeron que tienen en mente un sacerdote por parroquia, quien será asistido por varios asociados pastorales. Uno no puede promover vocaciones al sacerdocio y preparar una Iglesia sin sacerdotes a la vez, y eso es lo que ellos están haciendo".

Así como el Padre Y, muchos seminaristas ya conocen las intenciones de los examinadores vocacionales y le siguen la corriente a sus preguntas, mostrando que no tienen tendencias a la ortodoxia para que puedan ser ordenados. "Yo diría que la gran mayoría de los sacerdotes en Los Angeles son buenos, sólidos, Católicos, sacerdotes ortodoxos," dijo el Padre Y, "pero lo tienen que ocultar. Hay varios sacerdotes de mi generación que lograron llevar su seminario, pero sabemos que no hay nada que hacer por el momento. Así que hacemos lo que sabemos que tenemos que hacer - dar los sacramentos, plantar semillas..."

Padre Z, un graduado del Seminario St. John que ha dejado la diócesis, no esta sorprendido de estas acusaciones. "En mis días", él dijo, "había todavía un número de sacerdotes muy ortodoxos en la facultad. Es mi entendimiento, que es un St. John muy diferente. Realmente te examinan. A mí nunca me preguntaron ese tipo de preguntas. Teníamos algunas feministas en la facultad que empujaban la idea, pero solamente nos reíamos de ellas cuando empezaban con sus cosas pero nunca nos metimos en problemas por ello. Ahora he oído que es un mundo totalmente diferente. La Hermana Kathy Bryant estuvo detrás de mí por un tiempo. No quiero ser descortés, pero ella es muy mala -- para toda la diócesis".