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'Guerra de precios'

Disminuyen los abortos, pero se mantienen los proveedores en EE.UU.

Por la Agencia Católica de Informaciones en América Latina

En las extensas áreas urbanas de Estados Unidos -- en contraposición con lo que afirman los impulsores del aborto -- no son pocos los abortistas. Al contrario, son demasiados.

Es también cierto que son menos los hospitales que promueven el aborto, menos los doctores que fuera de las clínicas abortistas ofrecen esta práctica y que el 86 por ciento de los condados en el país no tienen una empresa o médico que ejecute abortos.

Estadísticas nacionales efectuadas por el Instituto Alan Guttmacher demuestran el problema de las clínicas. El número de abortos declinó en un 17.4 por ciento en sólo siete años, llegando a 1 millón 328 mil en 1997 desde un pico de 1 millón 608 mil abortos en 1990, el más reciente año en que se efectuaron las estadísticas.

Causas de la caída

El National Right to Life Committee (Comité Nacional Provida) acredita el poder persuasivo de los oponentes al aborto tanto como los requerimientos legales que obligan al conocimiento y la aprobación previa de los padres para la práctica abortiva.

Incluso el doctor Stanley Henshaw, un experto miembro del Instituto Guttmacher -- el brazo estadístico del abortista Planned Parenthood --, afirma que cada vez más adolescentes están conservando a sus bebés gracias a las campañas pro-vida y a los centros de atención de crisis del embarazo.

El número de abortos se ha reducido en un momento en que el número de clínicas abortistas en las ciudad no ha decaído. Desde 1992, el número de clínicas que realizan 400 o más abortos por año se mantuvo en 690. Es en estas clínicas -- de las que el 99 por ciento están en áreas urbanas -- que se realiza el 89 por ciento de los abortos.

Los abortistas afirman que, a diferencia de otras áreas de la medicina en donde los precios han aumentado tras el correr de los años, la competencia originada en las clínicas abortistas ha llevado a reducir los precios tanto como para que un aborto, en muchas ciudades, cueste menos de lo que costaba hace 25 años, sin contar el 500 por ciento de inflación en los servicios médicos. Si un aborto mantuviera el precio con el porcentaje de inflación en los servicios, un aborto de $300 en 1972 costaría ahora unos $2,251.

"Las tarifas no se establecen según el costo de los servicios pero sí por el costo de la competencia", afirmó el doctor Warren Hern, dueño de la Boulder Abortion Clinic en Colorado. "La competencia por los pacientes es absolutamente agresiva", agregó.

Consecuencias

-- Guerra de precios y competencia agresiva.

-- Los doctores se rehusan a entrenar a los estudiantes, temiendo que se puedan convertir en potenciales competidores en el lucrativo negocio.

-- Como las demás clínicas, los dueños ahorran el dinero consiguiendo un equipo que reciba poco sueldo y que pueda efectuar todo tipo de trabajos médicos, desde hacer pruebas en laboratorio hasta cirugía. La mayoría del tiempo, no hay pacientes en espera y los empleados limpian la clínica y ordenan papeles. Sin embargo, cuando el doctor llega, aparece una lista de pacientes listos para el procedimiento, que toma de dos a tres minutos si es en el primer trimestre del embarazo.

-- Como en Planned Parenthood sólo realiza abortos en el primer trimestre del embarazo, los demás doctores ahora compiten por los abortos del segundo y tercer trimestre. En una reciente reunión médica, Warren Hern, dueño de la Boulder Abortion Clinic en Colorado, afirmó que los doctores se reunen ahora en sesiones de abortos de último término. "Lo desconcertante para mí fue que un enorme cuarto estaba lleno", afirmó el doctor. "Hace veinte años, sólo habían dos o tres doctores en el país haciendo ese tipo de aborto", agregó.

-- Ronald Fitzsimmons, director ejecutivo del National Coalition of Abortion Providers, afirmó que recibe llamadas de doctores buscando trabajo pero que casi nunca puede ayudarlos. "Hay lugares en el país en que hay más doctores abortistas en busca de trabajo que los lugares que tenemos para darles", agregó el doctor.

La actual realidad

Pocos lugares tienen tanta competencia como Detroit, Michigan, y sus suburbios, en los que viven 5.4 millones de personas. Allí, dos docenas de clínicas -- con otras nueve a dos horas de la ciudad -- pelean por un disminuido número de pacientes, y dueños como Renee Chelian se encuentran luchando fuertemente para sobrevivir. "La realidad es que sólo podemos permanecer en el negocio si logramos ahorrar lo suficiente para mantener nuestras puertas abiertas", afirmó Chelian.

En Detroit, como en muchas otras ciudades, los opositores al aborto no han sido el problema. El principal problema es la competencia con las otras clínicas. Ahora, las clínicas luchan con el dilema del mifepristone. Los dueños de las clínicas se sientes obligados a ofrecer la recientemente aprobada pastilla -- conocida como RU-486 --, pues las mujeres la piden constantemente y esperan recibirla. Pero su precio -- $270 por tres pastillas -- es un gran problema.

Muchos proveedores dicen que si mantienen el precio de las pastillas, sumado con las tres visitas, el trabajo en el laboratorio y las recetas, perderán a muchos compradores pues la competencia ofrecerá siempre el servicio a un menor precio.

Chelian afirmó que está considerando la posibilidad de ofrecer a las mujeres una en vez de tres pastillas y hacerles firmar un formulario explicando que entienden que una pastilla no es la dosis aprobada pero que una sola pastilla sí es efectiva. Luego, ella podrá pagar sólo $80 más para una operación abortiva.

Carmen Franco, dueña de una clínica abortista en Detroit, explicó que cobra $450 por un aborto con la dosis de tres pastillas de mifepristone. Según ella, cuesta más de lo que cobra, pero espera que el precio al alcance de los pacientes le traiga más ingresos.

El caso Planned Parenthood

Por su lado, los abortistas independientes señalaron que las clínicas que pertenecen a Planned Parenthood pueden fácilmente eliminarlos.

Carole Joffe, profesor de la universidad de Bryn Mawr en Pensilvania, afirmó que la Planned Parenthood es parte "de la identidad de la crisis del aborto", y agregó que "otros mecanismos para el cuidado de la salud son parte del mercado. Entonces, ¿es el aborto parte de la industria del cuidado de la salud? ¿O es parte de un movimiento social?

La presidenta de la Federación de la Planned Parenthood de América, Gloria Feldt, manifestó que su movimiento contempla un enfoque diferente con respecto al que tienen los abortistas independientes.

"Como una organización sin fines de lucro, nuestra misión es asegurar que toda mujer tenga acceso a los servicios de salud reproductiva -- incluyendo el aborto -- pres-cindiendo de los recursos financieros con los que cuenta", agregó Feldt.

También, señaló que la Planned Parenthood aboga y litiga para proveer un clima social que facilite la existencia de las clínicas abortistas.

Sin embargo, muchos dueños de clínicas abortistas independientes señalan que ellos sobreviven en el mercado sólo encontrado una manera que los distingue de la Planned Parenthood, que es un duro competidor.