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'Traemos esta costumbre de México'Diócesis de Orange observa el Día de los MuertosPOR MARIA ELENA KENNEDY Debajo de cielos grises que agregaron solemnidad a la ocasión, Mons. Jaime Soto, obispo auxiliar de la Diócesis de Orange, California, encabezó una procesión de aproximadamente 600 personas de 21 parroquias diferentes en una procesión a través del Cementerio Holy Sepulcher en el Condado de Orange para conmemorar el Día de Los Muertos. La procesión concluyó en un altar grande que había sido decorado con brillantes flores de cempazuchitl, que es la tradicional flor del Día de Los Muertos. Pétalos de cempazuchitl fueron esparcidos por el camino que llevaba al altar. Cada parroquia puso altares menores para recordar y honrar a sus muertos. Los altares también estaban decorados con cempazuchitls, listones y banderines. En los altares había fotografías, comida, estampitas, calaveras hechas de azúcar -- algunos incluso tenían botes de cerveza, todas las cosas que a sus muertos les agradaba cuando estaban vivos. Acompañado de un acólito, el Obispo Soto caminó por cada altar e individualmente lo bendijo. Durante su homilía, el Obispo Soto habló de como en la encíclica del Papa Juan Pablo II, Veritas Splendor (Esplendor de la Verdad). "En esta encíclica, el Santo Padre habló de algo que es escandaloso para el mundo en que vivimos", el Obispo dijo. "El Santo Padre nos enseña que la verdadera libertad humana se encuentra en el martirio. Para expresarnos plenamente, lo que somos, requiere una total sumisión. Tenemos la mejor prueba de esto ahora, en lo que estamos celebrando. Estamos celebrando la Santa Eucaristía. Jesús nos dice ahora en las escrituras, 'Soy el pan de la Vida', Jesús es el que nos da vida". El Obispo Soto dijo que para ser buen seguidor de Cristo es "seguirlo donde Él nos dirige, entregar todo como Él lo hizo... Estamos aquí alrededor de este altar en solidaridad con nuestros hermanos y con nuestros ancestros, quienes se han ido antes que nosotros. Sus muertes no están sin luto para aquellos de nosotros que nos reunimos alrededor de este altar. A pesar de eso entendemos que ese es nuestro destino. Encontrar la vida eterna, debemos de seguir a Jesús. Sin embargo eso es muy difícil de entender para nuestra sociedad, pero la persona con fe en Jesús, ahora lo que celebramos es lo que le da significado a la experiencia humana". Algunas veces, dijo el Obispo Soto, la muerte en la familia puede traer conversión, una nueva apreciación de la fe Católica. Él dijo que algunas personas que experimentan la muerte de un ser querido crecen en su fe por su creencia de que su ser querido ahora esta en un mejor lugar. El Día de Los Muertos es tradicionalmente celebrado el 2 de Noviembre, pero porque cae entre semana, la procesión y la Misa son celebradas el 28 de Octubre, el Sábado antes. Después de Misa, el Obispo bendice el pan de los muertos antes de que la gente se lo lleve a sus casas. Algunos panes están en la forma de un hombre con una cara de cera puesta en la cabeza. El pan es costumbre en el Día de Los Muertos, una tradición de los Españoles traída al Nuevo Mundo. Otros países Europeos también tienen panes que tradicionalmente son comidos en el día de los fieles difuntos. "Es una tradición Mexicana", dijo Ramón Negrete, que estaba vendiendo pan. "Traemos esta costumbre de México. Es tradicional celebrar con el pan de los muertos. Hacemos el tipo de pan que a nuestros seres queridos les gustaba más. No solo pan, pero otras comidas que les gustaban están aquí. Pero el pan es lo más común". Apuntó al pedazo de pan que estaba en forma de hombre. "Está en la forma de un ser querido difunto", él dijo. La razón por la cual la Iglesia celebra el Día de Los Muertos seguido del día de Todos los Fieles Difuntos es para recordarnos de la importancia de rezar por las almas en el purgatorio. La Iglesia enseña que hay un lugar donde las almas que necesitan purificación antes de entrar al cielo. Este lugar es el purgatorio. Las almas en el purgatorio ya no están en estado activo -- ya no pueden hacer nada por ellas mismas. Nos toca a nosotros rezar por ellas para que más pronto entren al cielo. El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que en el purgatorio es donde "Están todos los que mueren en la gracia de Dios, pero todavía no están purificados completamente, sin embargo están asegurados de la salvación eterna; pero después de la muerte ellos se purifican, para lograr la santidad necesaria para entrar a la alegría del cielo. La Iglesia le da el nombre de Purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es totalmente diferente del castigo de los condenados". El Día de Los Muertos es también un día en el cual debemos de pensar de nuestra propia mortalidad y que tan necesario es para nosotros vivir en nuestra fe Católica diariamente para asegurarnos un lugar en el cielo, por si "la muerte viene como ladrón por la noche". En su conclusión, el Obispo Soto dijo que las actividades de la tarde eran una manera maravillosa de "afirmarnos uno al otro en nuestra fe... también es bueno recordar los aspectos culturales de nuestra herencia para que podamos recordar, en la tragedia de la muerte, podamos aún ver la belleza de Dios a través de nuestra propia cultura. Él nos da fe en nuestros momentos de dificultad". "Este es el segundo año que hemos hecho este altar, a pesar de que la parroquia lo ha hecho cada año, pero para mí, es el segundo año", dijo una mujer sentada enfrente del altar puesto por la parroquia de San Joaquín en Costa Mesa. "Todos los feligreses vienen aquí a poner altares para conmemorar a nuestros muertos". "En México, el día de fiesta es mucho mayor, pero me gusta este de aquí mucho. Es muy bonito. Estoy visitando aquí desde Guadalajara", dijo Anita Telles. El Obispo Soto dijo que él empezó la tradición de tener la procesión y Misa el Día de Los Muertos hace algunos años para que algunos de los elementos tradicionales asociados con la fiesta en Latinoamérica pudiera celebrarse públicamente. "En países Católicos está festividad toma una expresión pública", él explicó. "Aquí en los Estados Unidos, el Catolicismo es una religión de inmigrantes, así que es celebrada en privado". Al acercarse el final de las festividades del día, el Obispo Soto dijo que, al tener en exhibición pública de alabanzas tradicionales Católicas, la gente tiene una manera de traer la Iglesia a la plaza pública. "Gracias a todos ustedes que ayudaron a instalar sus altares... a todas aquellas personas que participaron en traer todo aquello referente a nuestra cultura", el Obispo concluyó. Juguetonamente dijo: "tengo que confesar algo. Mientras estaba caminando por los altares vi algunas cosas que se me antojaron. ¡Es una pena que se lo den a los muertos en lugar de a mí!"
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