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Escuela Diocesana Católica de Teología para Seglares'Somos afortunados en Tijuana al contar con una escuela de formación religiosa'POR ALFREDO ORTEGA-TRILLO Cuando la Sra. Graziella Macchetto de Cervantes, junto con su esposo, el Dr. Pedro Cervantes, y la Profesora Janet Thompson, abrió una escuela para sordos en Tijuana en 1965, no imaginó que las instalaciones de esa escuela se convertirían más tarde en el albergue de la sede matriz de una de las escuelas de teología católica para seglares más antiguas y consolidadas en América Latina; donde ella misma, al igual que su esposo y otros 118 estudiantes se habrían graduado para el año 2000. El padre Florentino Durazo, director y fundador de Edoctus, que en latín hace referencia al concepto de "educación" y que al mismo tiempo funciona como especie de acrónimo de Escuela Diocesana Católica de Teología para Seglares, me recibió en su casa adjunta a las instalaciones de la sede matriz en la colonia Durango, arrellanado en un sillón largo, mientras en la pared opuesta, la pantalla de su computadora había quedado abierta en la página de Internet que él mismo había desarrollado para Edoctus. Me resumió la historia de la escuela así: "En 1982 estaba yo de vicario en la parroquia de San Miguel Arcángel, encargado de la catequesis de niños y entonces una de las mamás pidió que les enseñara también a los papás para ayudar a los niños en sus tareas de catecismo. De ahí surgió un curso de catequesis para adultos, al que se inscribieron 45 personas". Me explicó el padre que aquel grupo de adultos interesados en aprender y profundizar en la doctrina de la Iglesia fue creciendo rápidamente, al punto que se estableció una relación de asesoría y correspondencia a distancia con instituciones teológicas establecidas en México y España. Se fue fraguando la idea de formar una escuela de teología en Tijuana. Explicó el padre, "Entonces surgieron algunas coincidencias providenciales: el padre Arturo de la Torre, encargado de la Pastoral de Apóstoles Laicos tenía también la idea de abrir una escuela para formar a los dirigentes de los movimientos de la diócesis. Por ese tiempo estaba llegando el nuevo obispo, Emilio Berlie, en julio del '83; y el padre de la Torre consiguió del nuevo obispo la aprobación para la fundación de Edoctus, que inauguró sus clases el 7 de noviembre del mismo año en la biblioteca Pablo Aguilar del Instituto México". Las clases se ofrecían en las aulas de la preparatoria los martes y jueves por las noches. Después se abrieron otros centros de formación en Playas y otras partes de la ciudad. En 1991 se estableció la sede principal en la colonia Durango, en las antiguas instalaciones de la escuela de sordos, que la familia Cervantes donó a la diócesis de Tijuana quien, a su vez, la traspasó a Edoctus. Actualmente hay 250 estudiantes inscritos en los diez semestres dentro de los catorce centros de formación de Edoctus distribuidos en toda la ciudad, desde Playas hasta El Florido; en centros parroquiales, escuelas e, incluso, en un centro de formación dentro de "el pueblito" de la Penitenciaría del Estado. En su mayoría los profesores son egresados de Edoctus, y algunos de ellos ofrecen sus servicios en varias sedes, incluido el seminario. En la sede matriz donde, modestamente, hay tres aulas de clase, biblioteca, cafetería, oficina administrativa y centro de copiado, asistí un sábado por la mañana a las clases que se imparten de 9 a 1. Había estudiantes de distintas edades y condiciones, desde amas de casa hasta hombres maduros y algunos jóvenes. "Son grupos heterogéneos", me había aclarado el padre Durazo, "pero paulatinamente se van homogeneizando a través de las mismas clases que comparten". El arquitecto Manuel Fuentes, profesor de la escuela, disertaba con sus estudiantes sobre Luzbel, el libre albedrío y el espíritu de contrariedad. Los estudiantes opinaban con entusiasmo sobre aquello que a los oídos de un neófito como yo sonaba tan etéreo. Al terminar la clase me acerqué a Laura Andrade, del quinto semestre. ¿Por qué estudias teología? "Por una inquietud de conocer un poquito más de mi religión. Pienso que muchas veces en el vivir no tenemos mucho en qué afianzarnos si no conocemos los fundamentos de la fe en que creemos. El conocer nuestra fe es una experiencia riquísima que además le da más a uno como de dónde asirse con razón -- enfatizó --, con razón". Sus palabras me hicieron reparar en el lema de Edoctus: "La razón no da la fe, pero las sinrazones hacen que la fe muera". ¿Y al terminar con tus estudios de teología a qué te vas a dedicar? "A la docencia, aunque no sólo se trata de enseñar, sino de ir desarrollando uno mismo un estilo de vida consecuente con su fe". A Gustavo Chávez Venegas del 7mo. semestre le pregunté cómo le gustaría aplicar sus conocimientos al terminar sus estudios. "Yo creo que nunca se termina de estudiar, porque nunca se termina de aprender; pero sí te puedo decir que la materia que me ha impactado más es Historia de la Iglesia. Me parece una materia muy interesante porque explora todas las vicisitudes por las que ha pasado la Iglesia desde su fundación hecha por Jesucristo hasta nuestros tiempos. Me gustaría mucho algún día poder impartir esa materia". Terminó el comerciante Chávez valorando que somos afortunados en Tijuana al contar con una escuela de formación religiosa como Edoctus. "Ojalá", añadió, "y en toda la república se instituyeran este tipo de escuelas que ayudan a formarnos más en los fundamentos de nuestra fe". En Playas de Tijuana visité el centro de Edoctus en el salón parroquial de Nuestra Señora de la Salud. Enriqueta Hernández Aguirre definió su condición de profesora en teología: "Como mistagogos, queremos conducir a la gente por un camino de espiritualidad más profundo, a la enseñanza de lo místico." Añadió: "A través de la teología tratamos de ahondar en el amor de Dios y a comunicarnos con los demás, no sólo con palabras; también con hechos, con amor". Actualmente Edoctus ofrece tres programas de teología en los grados de asistente, bachiller y diplomado; impartidos en dos, cuatro y seis años, respectivamente. Al terminar, los estudiantes reciben un diploma y un certificado autorizado por la diócesis de Tijuana. Para mayor información puede comunicarse al 621-1918, a teología@telnor.net o visitar la página de Internet: www.edoctus.org.
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