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La identidad religiosa de América LatinaMéxico es el país más católico en el continente. El 88 por ciento se proclama católico.Por la Agencia Católica de Informaciones en América Latina ¿Qué tan precisas fueron las predicciones que hablaban de la conversión masiva de América Latina a los cultos evangélicos y al secularismo? Según la Encuesta del Milenio sobre la Religión, un sondeo realizado a través de los países latinoamericanos por un pool de las más prestigiosas empresas encuestadoras de la región, las predicciones fallaron: La identidad católica de América Latina, a pesar de los numerosos desafíos, está más que viva. La encuesta, publicada a fines de marzo, explora las estadísticas religiosas y tendencias en diez países latinoamericanos -- desde México hasta Argentina -- con Brasil como el único gran ausente del estudio. Según el sondeo, cerca del 82 por ciento de los latinoamericanos se confiesa católico. Las estadísticas muestran, en particular, que la famosa frase del intelectual mexicano José Vasconcelos, "pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos", podría ser corregida al menos parcialmente. México sigue cerca a Estados Unidos, pero es el país más católico en el continente: el 88 por ciento se proclama católico. La presencia del catolicismo en el resto de los países también es significativa: 86 por ciento en Paraguay, 83 por ciento en Ecuador, 82 por ciento en Argentina, 81 por ciento en Colombia, Perú y Bolivia, con Uruguay como el país menos católico con 62 por ciento. De acuerdo a Manuel Torrado, director español de Datum International, una de las agencias responsables de la encuesta, "el catolicismo de América Latina muestra un grado significativo de coherencia, especialmente considerando las convicciones religiosas". Torrado afirmó que la encuesta encontró varias opiniones religiosas entre los latinoamericanos, mostrando que aún hay "una fuerte aproximación católica a las creencias". La mayoría de los latinoamericanos afirmó creer en un Dios personal y providente: 80 por ciento en Perú, 71 por ciento en Argentina, 70 por ciento en Colombia, y 69 por ciento en México. Asimismo, cree que Dios es importante en la vida diaria: 96 por ciento en Ecuador, 90 por ciento en Colombia, 94 por ciento en República Dominicana, 84 por ciento en México, 81 por ciento en Bolivia. Un alto número de latinoamericanos también considera que la oración es importante en la vida: 95 por ciento en Colombia, 93 por ciento en Perú, 91 por ciento en República Dominicana, 89 por ciento en Paraguay, 87 por ciento en Ecuador. Sin embargo, Torrado destacó especialmente el alto nivel de convicción entre los latinoamericanos sobre la existencia de una sola religión verdadera. Esta afirmación fue respaldada por el 66 por ciento de la población de Bolivia, 65 por ciento en Perú y República Dominicana, 57 por ciento en México, 51 por ciento en Colombia. Torrado afirma que el nivel de convicción es "impresionante", especialmente si se comparan los resultados obtenidos ante la misma pregunta en la encuesta realizada a nivel mundial por Gallup: El 46 por ciento de los africanos cree sólo hay una religión verdadera, 40 por ciento en Asia, 35 por ciento en Europa Oriental, 34 por ciento en Norteamérica, y 15 por ciento en Europa Occidental. "Definitivamente, América Latina parecer ser la región de creyentes con convicciones fuertes", señala Torrado. A pesar de estas figuras, los líderes católicos latinoamericanos difícilmente consideran que los resultados de la encuesta sean buenas noticias, especialmente si los comparan con el hecho de que el porcentaje de los católicos bordeaba el 90 por ciento en los '40s. Además, otras figuras, como la asistencia semanal a Misa ha caído en la última mitad del siglo: sólo 58 por ciento en México, 47 por ciento en Colombia, 42 por ciento en República Dominicana, 40 por ciento en Ecuador y Bolivia, y puede llegar al 27 por ciento en Argentina y 18 por ciento en el tradicionalmente secula-rizado Uruguay. Aún así, algunos analistas seculares creen que la forma que ha adoptado el catolicismo al final del siglo debería satisfacer a los líderes católicos. "Es claro que no solo la mayoría de la población, sino la identidad de los latinoamericanos sigue siendo católica, a pesar de los dramáticos cambios de las últimas décadas", agregó. En efecto, al llegar al final del siglo XX, varios intelectuales norteamericanos, como José Enrique Rodó en Uruguay, Mariano Cornejo en Perú y José Vasconcelos en México -- antes de convertirse al catolicismo -- predijeron una nueva era dominada por la "luz" del conocimiento, la ciencia y el desarrollo técnico, en la que la "religión organizada" -- obviamente el catolicismo -- sería reemplazada por la ética secular del trabajo y progreso, que llegaría con la educación. Esta opinión se hizo muy popular entre la elite cultural de la región y se ubicó como idea de fondo frente a las explosiones de los movimientos anti-clericales en países como Uruguay, Ecuador, Venezuela y parti-cularmente en México, donde se derramó la sangre de muchos mártires en las décadas del '20 y '30. "A pesar de todo esto, los latinos en general nunca dejaron de celebrar incontables fiestas y tradiciones religiosas, profundamente insertadas en su cultura", dice Torrado. "Aún ahora, cada pueblo tiene su santo patrono y en muchos lugares, su fiesta es el evento más importante del año. Muy poco ha cambiado en el fermento católico de las raíces culturales de América Latina", indica. El antropólogo argentino Harold Hernández Lefranc comparte esta opinión. Especialista en antropología religiosa, Hernández fue invitado por Datum International a comentar y analizar, desde su perspectiva, los resultados del sondeo. "Qué lejanos parecen los días en los que los intelectuales, ideólogos y hasta políticos anunciaron la desaparición de la religión de la vida del ser humano", escribe Hernández. "Esta convicción estaba aún muy presente en muchas teorías de la secularización que se hicieron populares durante los '60s", indica Hernández pero aclara que la reciente encuesta confirma que "la 'muerte de Dios' nunca tuvo lugar y hoy parece que nunca será realidad", al menos en América Latina. Sin embargo, Hernández cree que la falla de las teorías sobre la "muerte" de Dios no significa que las religiones organizadas como el catolicismo en particular, tengan un camino fácil por delante. Por el contrario, cree que "históricamente, cierto gnosticismo ha seguido a la falla de cambiar el mundo con políticas puramente seculares". El gnosticismo, según Hernández, se traduce en una tendencia a encontrar caminos individualistas de "iluminación personal" que se asocian con el surgimiento de cultos nuevos, de múltiples formas y poca organización. Para el antropólogo, el crecimiento relativamente exitoso del evangelismo en América Latina, respondería a la tendencia de dispersión religiosa traída por la secula-rización. La encuesta parece apoyar esta opinión: de hecho, en muchos países, el número de no creyentes o los que creen en religiones no cristianas, es mucho mayor a los evangélicos. En otras palabras, más que la "protestantización" de América Latina, lo que se ha producido es una dispersión religiosa. En Chile, por ejemplo, los evangélicos representan el 13 por ciento de la población, pero otro 13 por ciento se proclama como no creyente. En República Dominicana, los no creyentes son el 10 por ciento, contra el 9 por ciento de los evangélicos, y en México los que no creen son el 4 por ciento, uno por ciento más que los evangélicos. Hernández, que también se considera no creyente, cree que la tendencia al individua-lismo religioso y a la dispersión podría ocasionar una suerte de religión sincrética, simi-lar a la que vio en la Iglesia Episcopaliana de San Gregorio de Nyssa en San Francisco, California. "Este nuevo templo tenía iconos ortodoxos antiguos, una apariencia sintoísta y un gong tibetano. Los mi-nistros usaban ornamentos en colores africanos y el rito estaba abierto a todos, no sólo a los cristianos", describe Hernández. Pedro Morandé, un sociólogo católico chileno miembro de la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales, afirma que este escenario no es probable para América Latina. "A diferencia de Estados Unidos, América Latina tiene fuertes raíces católicas que claramente dan forma a su cultura. Además, el catolicismo se expresa en múltiples manifestaciones culturales que hacen que este tipo de sincretismo secular no sólo sea inimaginable sino innecesario". A pesar de esto, Morandé está convencido de que el secularismo está, en efecto, presentando un reto al catolicismo. "El ateísmo militante ha fallado pero aún se puede ver qué tan corrosivo puede ser el agnosticismo práctico, especialmente ahora que las reformas económicas están trayendo nuevas formas de organización social", advierte. El Arzobispo Estanislao Karlic, Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y uno de los autores del Catecismo de la Iglesia Católica, reconoce este reto pero cree que hay un terreno para la renovación católica en la región. "La diferencia entre el pasado y ahora es que en el pasado, muchos líderes católicos tomaron el catolicismo como algo merecido. Ahora, sabemos que es un tesoro, pero un regalo que transportamos en vasijas de barro", declaro Mons. Karlic al comentar las implicancias pastorales de la encuesta. "Ahora, la renovación espiritual y pastoral lanzada por el Papa Juan Pablo II con su llamado a la Nueva Evangelización está creando una nueva era apostólica", agrega Mons. Karlic. "Y las encuestas muestran lo que ya sabemos: a pesar de perder espacio por nuestras faltas, la tierra es aún excelente para la semilla".
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