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El futuro para la Iglesia en MéxicoVicente Fox envió a los obispos una carta en la que se comprometía a cumplir con diez ofrecimientosPor la Agencia Católica de Informaciones en América Latina Vicente Fox Quesada, quien a partir del 1 de diciembre asumirá la presidencia de México como el primer gobernante que en 71 años no proviene del Partido Revolucionario Institucional, llega al poder con un ambicioso programa de reformas, prometidas durante la campaña. Pocos han reparado, sin embargo, en los compromisos asumidos por Fox ante la Iglesia Católica, que podrían tener consecuencias no sólo para México, sino para toda la región. Nacido en 1929 tras la 'Guerra Cristera' suscitada por el intento del General Plutarco Elías Calles de acabar con la Iglesia, el PRI controló la vida política y social del país a través de una combinación de astucia, brutalidad y prebendas que llevaron al autor mexicano Octavio Paz a denominarlo "El Ogro Filantrópico". Su profunda marca anticatólica se expresó en la aplicación severa de la Constitución de 1913 que, entre otras cosas, confiscaba los bienes de la Iglesia, limitaba el número de sacerdotes en el país, prohibía los actos de culto público fuera de los templos, prohibía a los sacerdotes usar sus ropas clericales y no reconocía estatuto jurídico alguno a la Iglesia, privándola del derecho de poseer medios de comunicación o impartir educación. Recién en 1992, bajo el Presidente Carlos Salinas de Gortari, la Constitución mexicana fue revisada, retornándole a la Iglesia el estatus jurídico y restableciendo relaciones con el Vaticano, pero manteniendo las limitaciones en el campo de la educación y los medios de comunicación. Desde que inició su campaña, Fox, un hombre que creció en el campo en Guanajuato y se convirtió en el más joven presidente de Coca Cola para América Latina, no sólo no ocultó su identidad católica, sino que, por primera vez, decidió encontrarse con las autoridades de la Iglesia en México para escuchar su parecer. Durante la campaña, el Dr. Alberto Ortega Venzor, asesor de Fox, había explicado que en sus encuentros con diversos obispos, éste había descubierto una "coincidencia absoluta" con algunos temas: "el tema de la libertad, particularmente la li-bertad religiosa". "La opinión de la gente de las Iglesias es que las modificaciones que se hicieron a la ley en materia de asociaciones religiosas, abriendo espacios de libertad y reconociendo la existencia de esas instituciones, se quedaron a la mitad del camino". Según Ortega Venzor, "la forma como está manejada la legislación actual da a entender que es el Estado el que concede el derecho a las religiones a ejercer su ministerio, y las personas con las que se ha hablado dice que ese derecho está en la misma naturaleza de la sociedad y de las personas; y que el Estado, por tanto, lo que tiene que hacer es reconocerlo, no otorgarlo, protegerlo sí, y asegurar que se dé dentro de los límites que la sociedad civil requiere". Tanto los candidatos del PRI como del izquierdista Partido de la Revolución Democrática acusaron a Fox durante la campaña de querer explotar el sentimiento religioso de los mexicanos. Esta acusación, sin embargo, no le quitó el ánimo de continuar con su política de diálogo abierto con la Iglesia. Siendo aún más explícito, tras una entrevista con el vocero de Episcopado, Monseñor Onésimo Cepeda, el candidato de la Alianza por el Cambio señaló públicamente que "la Iglesia es una institución fundamental, porque representa la forta-leza espiritual de millones de mexicanos en la fe". "Si en el pasado se trató de negar o de hacer como que no existía, hoy la Iglesia es parte fundamental en el Estado mexicano, parte fundamental en el proceso de desarrollo del país", señaló. Sin que la Conferencia Episcopal lo solicitase, Fox envió a los obispos una carta en la que se comprometía a cumplir con diez ofrecimientos. Entre ellos, seña-laba: La Iglesia tendrá derecho a impartir educación religiosa. La Iglesia tendrá derecho a acceder a los medios masivos. La educación pública en México seguirá siendo laica, pero "vamos a reintegrar, de manera muy completa, los valores universales, los valores éticos, los valores humanos, para formar ciudadanos íntegros con la gran capacidad de transformar a nuestro país". La ley reflejará el respeto total a la li-bertad religiosa, porque "el Estado no tiene ni puede tener dominio sobre las conciencias, ni proscribir ni tratar de imponer convicciones religiosas. Siempre que ha pretendido hacerlo, quebranta la unidad y el vigor de la Nación, subvierte el orden social y ataca la dignidad humana. La li-bertad religiosa, de convicción, de práctica y de enseñanza, debe ser real y plenamente garantizada en México y debe desaparecer de las leyes y de la actividad del Estado toda medida directa o indirectamente persecutoria". Tanto en los foros nacionales como internacionales, México tendrá una política de defensa de la vida y la familia. Fox tiene todavía un largo camino por delante para poder cumplir con sus promesas, pues sólo controla el 38 por ciento del Congreso y 21 de las 32 gobernaciones siguen en manos del PRI. Sin embargo, si estas reformas se aplican, el cambio en la vida del país podría ser sustancial. La presencia de la Iglesia en la educación pondría a una de las más importantes fuerzas culturales del país al servicio de la formación de los mexicanos, con consecuencias difíciles de calcular, pero que Fox considera "excepcionales" en el plazo de una década. Respecto del acceso a los medios, es poco probable que, por razones de costo, la Iglesia ingrese pronto al terreno de la difusión masiva. Sin embargo, una nueva legislación en este terreno tendría efectos positivos en dos ámbitos: -- permitiría a las diócesis y congregaciones contar con radios de bajo costo para evangelizar. -- abriría las puertas a un proyecto de revista o periódico nacional oficialmente católico, que incrementaría la presencia en el terreno del debate público. Pero más importante para la región sería el cambio de posición de México en materia de defensa de la vida en los foros internacionales. Hasta ahora, México, junto con Brasil, lidera el grupo de países latinoamericanos conocido como SLAC -- siglas del término en inglés "Some Latin American Countries" -- que apoyan todas las medidas favorables al control natal e incluso al aborto impulsadas por las Naciones Unidas y Estados Unidos. El cambio de posición en este terreno cambiaría sensiblemente la faz de la lucha pro-vida y pro-familia en la región, y convertiría a México en el líder de las naciones que respaldan al Vaticano y a los defensores de la vida en los foros internacionales. La Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) ha reaccionado a la elección de Fox con prudencia y sin expresar ningún favoritismo. En un comunicado dado a conocer al día siguiente de las elecciones del 2 de julio, la CEM señaló que "México ha tenido oportunidad de manifestar mediante el sufragio su voluntad soberana y cada ciudadano ha emitido con suficiencia libertad su voto a favor del candidato de su preferencia". "La Jornada Electoral se ha desarrollado gracias a Dios en paz, en orden y tranquilidad, lo cual es signo de los avances que el pueblo de México ha logrado en los últimos años en la construcción de una democracia más participativa", agregaba el documento. "Al Presidente electo Lic. Vicente Fox Quesada le auguramos que su servicio a la Nación sea desinteresado y generoso, realizado en la verdad y en la honestidad, buscando la reconciliación y la unidad de todos los mexicanos para poder construir un país próspero y fraterno", dijeron los obispos. Según el documento, "los mexicanos sabemos que somos responsables de nu-estro desarrollo y de construir para todos un futuro mejor, combatiendo la corrupción, la injusticia, la pobreza y la ignorancia, que son raíz de tantos otros males. Este es el reto que tendrá el nuevo Gobierno electo". Por ello, invita "a todo el pueblo de México a dar gracias a Dios por el desarrollo de esta Jornada Electoral y a seguir orando y participando respon-sablemente en la construcción de un México más justo y solidario, reconciliado y fraterno".
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