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'Uno de los grandes eruditos jesuitas'POR MARIA ELENA KENNEDY El Padre Robert Ignatius Burns, S.J., enseña historia medieval en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), donde se ha convertido en una figura familiar en el campus. El siempre viste su traje negro clerical con collar romano, que lo hace resaltar en esa universidad mantenida por el estado. Se especializó en estudiar el reino medieval de Valencia, el cual era poco conocido por los eruditos cuando él empezó a enfocarse en los 1950s. Ahora, los histo-riadores en prominentes universidades como Harvard y Yale ya se han convertido estudiosos en la materia. El Padre Jesuita Joseph Fessio, el fundador de la Imprenta Ignatius, llama al El Padre Burns "uno de los grandes eruditos Jesuitas." De acuerdo al erudito Larry Simon, ha sido llamado uno "de los más prolíficos y dinámicos hispanistas en el mundo de habla Inglesa... él estará a la altura de los mas distinguidos y productivos medievalistas de nuestro tiempo." Otro compañero erudito, Lawrence McCrank, escribió sobre el El Padre Burns: "Como un etnologista o como un historiador de escenas del Viejo y Nuevo Mundo, el siempre ha parecido ser un observador agudo de las cuestiones humanas, un oyente y un conversador encantador... Muchos han sido estudiantes de él; todos hemos sido súbditos de él." Recientemente, hizo un importante descubrimiento cuando localizó los tratados de rendición cuando los Españoles obtuvieron de nuevo el control de la península Ibérica de los Musulmanes en el Siglo XIII. El Padre Burns tiene una educación extraordinaria. El se ha ganado ocho títulos, y tiene ocho doctorados honorarios de universidades tales como la Universidad de Georgetown, la Universidad de San Francisco, la Universidad de Brown y el Instituto Princeton Para Estudios Avanzada. A pesar de sus muchos honores -- y los muchos artículos escritos sobre él, el Padre Burns como sacerdote es raramente descrito. Una excepción fue la exhibición en la vida y logros del Padre Burns que estuvieron en exhibición en la Biblioteca de Colecciones especiales de la UCLA. A pesar de la presentación de sus numerosos logros, había una pequeña fotografía del El Padre Burns bautizando un bebé. Su vida como sacerdote, dice el Padre Burns, es más importante que cualquier otra cosa. "Nunca ha habido un tiempo del cual pueda recordar no querer ser un sacerdote," él dijo. Nacido en San Francisco en 1921, el Padre Burns era el más pequeño de tres niños en una familia devotamente Católica. Su familia vivía en el Distrito Misión, un área nombrada así por la misión de Dolores donde él iba a la escuela parroquial. Él recuerda cuando jugaba en el cementerio "entre las tumbas de personajes históricos". Él dice que su fe ha sido una parte importante de su vida. "Yo recuerdo hacer visitas a la Iglesia grande; que es ahora basílica, creo. Recuerdo que camino a casa, mi hermana y yo hacíamos visitas al Santísimo Sacramento. Era una verdadera emoción encender una vela. Siempre me gustó hacer visitas al Santísimo Sacramento. Es una parte muy importante de mi vida espiritual". Después de unos años en la escuela Misión de Dolores, el joven Burns fue a la escuela parroquial en la Iglesia Católica de St. James. En aquel tiempo, la escuela estaba atendida por los Hermanos Marianistas. El curriculum era riguroso. Empezó a estudiar Alemán mientras estaba en la primaria. Después de terminar la primaria, fue a la escuela de St. Ignatius atendida por los jesuitas. Por ese tiempo, dice el Padre Burns, él sabía que se quería unir a una orden religiosa y convertirse en sacerdote. Además, dice, que decidió que quería ser Jesuita. "La vida de comunidad me atrajo," él dijo. "La comunidad enseñada en la prepa- ratoria de St. Ignatius y la Universidad de San Francisco. La Iglesia (en la Universidad de San Francisco) era impresionante. La otra orden que conocí -- Los Marianistas -- no tenían sacerdotes en los Estados Unidos y yo sabía que quería ser un sacerdote". Aún recuerda algunos de los jesuitas de la Preparatoria de St. Ignatius: el Padre McGloin, quien enseñaba historia y el Padre Cody, quien daba de comer a los pobres durante la Gran Depresión. "Había un extraordinario grupo de Jesuitas en ese tiempo," él dijo. "Había una fuerte vida de oración en la comunidad. Teníamos una hora de me-ditación en la mañana antes de tener Misa". Después de dos años de noviciado, el hizo los votos. Dos años de latín y griego le siguieron a los tres años requeridos de ciencia y filosofía. "Fui a enseñar durante un año en la Universidad de San Francisco," él dijo. "Ese era un tiempo muy agitado. Todas las clases estaban llenas. Esto fue después de la Segunda Guerra Mundial, muchos estu-diantes estaban yendo a la escuela con el GI Bill (un programa especial para veteranos). Yo estaba enseñando todo tipo de historia, estaba enseñando filosofía, lógica, religión, Shakespeare". Después el Padre Burns estudió en la Universidad Johns Hopkins, donde recibió el doctorado en Historia Medieval. Sus estudios luego lo llevaron a Columbia (Nueva York), la Universidad de Freiburg (Alemania), Universidad Gonzaga (Washington) y la Universidad Fordham (Nueva York). Después de completar sus estudios, fue ordenado sacerdote en 1952 en la vieja catedral en San Francisco. Él dio su primer misa en la parroquia de St. James, donde había ido a la escuela cuando era niño. De 1958 a 1976, enseñó en la Universidad de San Francisco. Estuvo enseñando por casi veinte años cuando decidió tomar su actual posición en UCLA. "Recibí una oferta para ir a la Universidad Brown", él explicó. "Aveces aún pienso que quizás la debí de haber tomado. Fui ahí y tuve la cátedra por un año, y te observan durante ese tiempo y deciden si realmente te quieren. Bueno, decidí que no porque estaban pasando muchos problemas, ya que esto paso a finales de los sesentas o setentas y todo estaba inestable. Los sacerdotes se iban, y no solamente había caos pero el abandono de las cosas. Pensé que no sería comprendido si abandonaba el cargo. Pero las cosas se calmaron cuando la oferta de UCLA fue hecha en 1974 o 75 -- al menos se calmó dentro de la orden". A pesar de que el trabajo del Padre Burns le trajo gran aclamación, él dice que ve todo el trabajo como oración a Dios. "Si tu tienes dos tipos de trabajo, un tipo de trabajo puede que sea más importante en el sentido mundano", él dijo. "Y en este sentido Dios nos prepara de muchas maneras. Para alguien que se convierte en un gran médico y descubre todo tipo de curas, ese tipo de vida, esa forma de logros, es más importante que alguien que barre. Pero en términos de religión, son en un sentido real algo similares. Eso es, una persona que logra la santidad barriendo puede tener tanta santidad como alguien que logra grandes descubrimientos en la medicina. Nosotros decidimos fácilmente que la erudición es una gran cosa y la enseñanza de niños pequeños en primaria es menos. En un nivel humano, hay una verdad en eso. Pero en un nivel transcendental, y ese es el nivel importante, ya que es más importante lo que la voluntad de Dios te ha encomendado a hacer. Si eso pasa al ser un erudito, entonces debe ser uno bueno. Si eso pasa al educar a niños, o trabajando en la construcción para hacer dinero para tu familia, entonces debes de hacer eso y hacerlo por Cristo. No solo hacerlo bien, pero hacerlo con la idea que el mismo Dios, y yo con Él, hemos escogido este trabajo y por lo tanto esta es la manera en la que recogeré mi cruz diariamente y seguirlo". El Padre Burns dice que aún visita el Sagrado Sacramento dos veces diarias, una antes de ir a su oficina y otra cuando regresa a su casa en la Residencia Jesuita en la Universidad de Loyola Marymount en Los Angeles. El Profesor McCrank, en un tributo al Padre Burns, tuvo esto que decir: "Híbrido etnologista e historiador, sacerdote y ma-estro, Jesuita y Americano, el Padre Burns es mas un Proteo (dios de la mitología griega) de lo que él admite... un estudiante de cultura, él trasciende culturas. Un maestro de culturas, él da cultura a los incultos. El crea cultura".
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