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'Dios nos lo quiso enviar por algo'El Seminario de Mexicali está creciendoPOR MIGUEL VAZQUEZ El seminario de Mexicali se fundó en Septiembre de 1963, cuatro meses después de haberse creado la Diócesis de Mexicali con la llegada del primer Obispo Don Manuel Pérez Gil. El seminario inició en una casita con unos cuantos alumnos que tenían que ser enviados a estudiar a otros seminarios en Arizona o Nuevo México porque aquí no se contaba con todo lo necesario. "El Señor Pérez Gil se fue preocupando por engrandecer el seminario Mexicali, la última etapa que le toca al Señor Pérez Gil fue la construcción de dos casas muy acogedoras", comento el Padre Gustavo Figueroa, Rector del Seminario. "A mí me tocó cursar la preparatoria en este seminario menor, éramos unos 17. Los seminaristas mayores que estudiaban filosofía o teología tenían que irse a Tijuana o Morelia. Con el segundo Obispo de Mexicali, Don Ulises Macías, se inició toda una etapa de construcción, que es la que se puede ver ahora. También se trabajó en formar la planta de maestros para filosofía y teología, el Señor Ulises mando a muchos sacerdotes a Roma para preparase como maestros. El Seminario se consolidó como Mayor hace 10 años. Nuestro actual Obispo José Isidro Macías también ha impulsado mucho las obras del seminario y las vocaciones. Creo que es muy poco tiempo para todo lo que se ha logrado, ahorita gracias a Dios contamos con un número de 102 alumnos". "Ya no hay necesidad de mandar a ningún muchacho afuera, ni al seminario de Tijuana u otro seminario", dijo. "Aquí en Mexicali ya se tiene todos los estudios propios para la vida sacerdotal. Esto es de mucha riqueza para nosotros por que así los muchachos conocen mejor la realidad de la diócesis además que de esa forma la comunidad los va conociendo a ellos. Esto es muy importante porque así el seminario es cada vez más conocido y más querido, además con mucha mayor razón podemos decirle a nuestro pueblo que rece por las vocaciones". Dios responde suscitando vocaciones de la comunidad Mexicalense. "El primer contacto que tiene el muchacho que siente inquietud hacia el sacerdocio es normalmente con el párroco de su parroquia", explico el Padre Gustavo. "El Padre nos habla y nosotros nos ponemos en contacto con el muchacho y después de una primera entrevista lo canalizamos a una sección de trabajo del seminario que se llama pastoral vocacional. Actualmente tenemos un sistema que se llama seminario en familia, SEMFAM, donde el muchacho viene todos los sábados y se queda por un día. Cualquier muchacho que quiera enrolarse va conociendo lo que es el seminario y lo que es la vocación. Poco a poco va madurando su vocación en todos los aspectos que tiene. Algunos duran tres años, otros un año y deciden entrar o también deciden no seguir. Además de este trabajo de seminaristas en familia, se tiene el pre-seminario. Un sacerdote encargado de la pastoral vocacional va a cada parroquia durante el año haciendo conocer esta pastoral y los muchachos que tienen la inquietud se les invita a un pre-seminario de 10 días para que después se integren". "Ahora tenemos un caso reciente del pre-seminario del Julio pasado", dijo el Padre Gustavo. "Un muchachito de 16 años que tiene tres años queriendo entrar al seminario. Pero él es el único que atiende a su papá que está postrado en cama pues sus hermanos ya están casados. Él hace de todo, como limpiar la casa, etc. Vive para el papá. Él tiene que trabajar en la tarde, su papá se mantiene haciendo pinturas pero depende totalmente de hijo, hasta para moverse. Si aún con estas responsabilidades te dice que tiene la inquietud, pues uno ve la voluntad de Dios. Cuando me tocó entrevistarlo lo conocí un poco más, y le dije: ¿estás seguro de lo que quieres? y con mucha seguridad me contestó: 'Desde hace tres años'. "Es un muchacho muy maduro que como yo les digo a los Padres: 'Dios nos lo quiso enviar por algo'. Esas cosas son las que a mí personalmente me llenan. "Los padres que estamos aquí estamos felices de estar con ellos de verlos crecer y transformarse. Eso nos da mucha alegría, estamos sirviendo a la Iglesia de un modo especial, colaborando para que la Iglesia tenga los sacerdotes que necesita", agregó. En el seminario se da una formación integral en el aspecto humano, espiritual, intelectual y pastoral. En este ambiente comunitario se propicia el discernimiento vocacional y la opción al sacerdocio. "En el seminario menor, que es la preparatoria, se trabaja al muchacho en lo humano, lo que nos gustaría ver en cualquier muchacho de su edad, madurez afectiva, educación al celibato y relaciones interpersonales", explicó el Padre. "Son tres años en la vecina ciudad de San Luis Río Colorado. Cuando terminan la etapa del seminario menor, entran a otra etapa de un año donde sobre todo se les va introduciendo a la espiritualidad y vocación sacerdotal. Es un grupo que está separado de Mexicali y San Luis. Está en el ejido Saltillo del Valle de Mexicali. En esta etapa encontramos muchachos que ya terminaron la preparatoria, o alguna carrera e incluso alguien que estuviera trabajando y que de alguna manera sintió el llamado de Dios. Después sigue la etapa de estudiar filosofía en este seminario mayor de Mexicali. Consiste en el estudio del hombre, lenguas y relaciones humanas, toda una carrera de humanidades. Al final hacen su examen profesional que tiene validez ante la Secretaría de Educación Pública. Finalmente pasan a Teología que son cuatro años. Aunque toda la formación desde el principio es sacerdotal, se puede decir que es en esta etapa todo se centra en lo que es propiamente el sacerdocio. Todo lo referente con la Iglesia y su historia, los sacramentos, el dogma. Normalmente en esta etapa los muchachos saben lo que quieren y ya están bien decididos. A lo largo de esos cuatro años van teniendo elementos de aceptación por parte de la Iglesia. Reciben los ministerios de acolitado, de lectorado, de poder ayudarle al Padre más de cerca. Después viene el diaconado y finalmente, cuando el Obispo los llama y les da su anuencia, reciben el orden sacerdotal para integrarse a trabajar en alguna parroquia de la diócesis". "El primer encargado del seminario es el Sr. Obispo", añadió. "Aunque no pueda estar con nosotros todos los días, él es el primer formador. El Obispo busca estar con los muchachos, irlos conociendo también, aveces viene y se está con algún grupo, o aveces los invita a su casa para ir platicando con ellos irlos conociendo. De repente está por aquí jugando con ellos". En un día normal en el seminario los alumnos se levantan a las seis de la mañana. A las 6:30 hacen las primeras oraciones y después se celebra la santa misa. De 7:30 a 8:30 tienen una hora de meditación. A las 8:30 desayunan y de 9 a 1:30 p.m. tienen clases. Cuando terminan las clases van a la capilla a darle gracias a Dios por esa media mañana y rezan el Angelus. Enseguida van todos a comer, y de 2 a 3 de la tarde se dedican al aseo de la casa. A las tres tienen una hora del juego que es obligatoria. A las cuatro, un regaderazo y a las 4:30 van de nuevo a la capilla para orar. De 5 a 7:30 es tiempo de estudio personal. A las 7:30 se reúnen de nuevo para rezar el Rosario y después a cenar a las 8 de la noche. Posteriormente hay un tiempo de una hora para que ellos puedan convivir, platicar, jugar ping-pong o algún juego de mesa. A las 9:30 se hacen las últimas oraciones del día. Ellos pueden seguir estudiando en su cuarto si necesitan pero ya es un tiempo de silencio, silencio riguroso, en respeto para el que quiera dormir. "Eso es de Lunes a Viernes" dijo el Padre. "Los sábados los muchachos después de la misa salen del seminario todo el día a trabajar en alguna parroquia y regresan algunos hasta las 10:30 de la noche. Los domingos el programa empieza un poco más tarde y celebramos la misa a las nueve de la mañana. Los familiares y amigos pueden venir a esta misa y los muchachos salen con ellos a sus casas y vuelven hasta las 7 de la tarde." "En el año se tiene un período de dos semanas de vacaciones en temporada de Navidad", explicó. "En Semana Santa los muchachos salen a hacer trabajo misionero especialmente en zonas marginadas, y en el período de vacaciones de verano se dedican tres semanas a misionar en distintos puntos de la diócesis donde se dificulta la presencia del sacerdote. Las otras cuatro semanas restantes de vacaciones de verano son libres". El seminario se mantiene por medio de una cooperación mensual que se pide a los alumnos aunque no todos la pueden pagar. Otro ingreso viene de dos colectas que se hacen en todas las parroquias cada año y también el seminario tiene un patronato, ha ido realizando algunas actividades para ir dotando de lo que se necesita. "Nuestros costos son de $ 220,000 pesos mensuales; nunca sabemos como lo vamos a obtener para el mes entrante pero siempre nos sostiene la Divina Providencia a través de ayudas que recibimos directamente de la gente generosa", comentó el Padre Gustavo. "Quisiera agradecer a toda la comunidad, a los sacerdotes, a las religiosas, a la gente de las parroquias, por el profundo cariño que le tienen al seminario. Veo que cada vez se quiere más al seminario. Y cuando una persona se siente querida, trabaja mejor. Nosotros nos sentimos así, muy queridos y apoyados por el presbiterio, por el Obispo, por todo mundo. Gracias por estar al pendiente y les digo a través de este periódico La Cruz, que lo mejor que pueden hacer por el seminario es rezar. A las señoras les digo que ofrezcan a Dios la tendida de la cama, la trapeada y la barrida por una vocación. Por último quien tenga la posibilidad económica, pues que nos ayude. El Seminario está creciendo, la comunidad de Mexicali le ha pedido a Dios que envíe vocaciones y Dios ha respondido. Ahora a nosotros nos toca trabajar", concluyó. Seminario de Mexicali |