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'Antes del divorcio piense, piense, piense...'"La mejor solución sería, si es posible, la reconciliación"POR IVAN BARRERA "Más del 51% de las parejas que contraen matrimonio católico se divorcian o se separan antes de los siete años de casados", indican Thomás y Guillermina Duarte, Coordinadores Diocesanos de Pastoral Familiar de la Diócesis de Tijuana. "Mi experiencia como sacerdote es que año con año son mas los niños cuyo papá y mamá no viven juntos", explica el padre Juan Carlos Delgado, Jefe Eclesial de Pastoral Familiar en la Diócesis de Tijuana. "Cada vez son mas los padres de familia que se separan o se divorcian. Esto se da particularmente en las parejas jóvenes. No se atendían debidamente a los Pastoral de Divorciados Vueltos a Casar porque no se contaba con suficientes elementos para este apostolado. Pero ahora estamos iniciando este proyecto para atender a estas personas que se encuentran en situaciones irregulares". "Yo sufrí un 'shock' emocional debido a mi divorcio", recuerda Angelina Contreras. "No sentía apoyo por ninguna parte. Incluso un sacerdote regañó a mis padres al enterarse de mi divorcio. Las personas que hemos pasado por esa 'noche negra', necesitamos palabras de aliento, de apoyo, de motivación. Necesitamos a alguien que nos ayude a superar nuestra situación emocional, psicológica y sentimental. Para mi familia política yo no era la víctima, me hacían sentir que yo era la culpable. "Algunas amigas y sacerdotes, ¡incluso mi propia familia!, me hacían sentir un fracaso. Te hacen sentir como si el matrimonio fuera una profesión no una vocación. ¡El ma-trimonio es una vocación, no una profesión!. "Un médico, un sacerdote o una enfermera, realizan actividades desagra-dables dentro de su profesión porque tienen amor y lo realizan aunque les cueste trabajo. El matrimonio igual. "Para mí, la presión y señalamiento de la sociedad, de amigas e incluso familiares, llegó a tal grado, que tuve que abandonar la ciudad durante casi tres años, a un lugar donde no me conocieran. "En mi trabajo, cuando compañeros se enteraban que yo era divorciada, me insinuaban o me decían abiertamente que deseaban 'irse a la cama' conmigo. Esa actitud me ofendía y me lastimaba. Es difícil ser divorciada en esta sociedad", finaliza Angelina. "Existe un gran prejuicio en contra de los divorciados", afirma el Padre Juan Francisco Hernández, director de Pastoral de Divorciados Vueltos a Casar (DVC) en la ciudad de Puebla. "Normalmente son rechazados por la sociedad e incluso por miembros de su propia familia y de la misma Iglesia. Me percaté de que los DVC desean encontrarse a sí mismos y sienten una gran necesidad de buscar a Dios". Por su parte, la Psicóloga Mónica Llanos de Icaza, indica que, "el divorcio afecta a todos los integrantes de la familia, pero muy especialmente a los hijos. Al niño(a) o adolescente le preocupan los hechos que se dan en su familia, los cuales lo están lastimando, se siente confundido(a). Los niños se sienten culpables de lo que está ocurriendo, que sus padres ya no los quieren y que son poco importantes para ellos. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos, cuando este niño(a) es adulto y tiene la oportunidad de formar un hogar, inevitablemente repetirá los mismos patrones que vivió. Los hijos enfrentan sus propios conflictos además de la crisis de sus padres. ¡Padre y Madre de Familia: antes del divorcio piense, piense, piense... no sabe el daño presente y futuro que está causando en la vida de su hijo!". La American Academy of Child & Adolescent Psychiatry (Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes) en su boletín denominado Facts for Families No. 1 2.98 (datos para Familias), explica que, "Los niños pueden creer que son la causa del conflicto entre sus padres. Muchos niños tratan de hacerse responsables de reconciliar a sus padres y muchas veces se sacrifican a sí mismos en el proceso. La pérdida traumática de uno o de ambos padres debido al divorcio puede hacerlos vulnerables a enfermedades físicas y mentales. Los hijos no pueden entender el divorcio". El padre Juan Francisco explicó que son ocho los factores comunes por los cuales las parejas se divorcian: 1o. Falta de Comunicación, 2o. Violencia Familiar, 3o. Diferencias de Formación o Educación, 4o. Problemas con Familiares Políticos (Suegros), 5o. Alcoholismo y/o Drogadicción, 6o. Infidelidad Conyugal, 7o. Problemas Económicos, 8o. Problemas Sexuales. Entre los problemas sexuales más comunes están: 1o. Incompatibilidad Sexual, 2o. El egoísmo del hombre por sólo satisfacerse a sí mismo, 3o. Frigidez, rechazo de la mujer al no experimentar gozo, sino dolor o molestia. "Normalmente el divorcio se da en parejas jóvenes que tienen de 1 a 5 años de casados", comenta el padre Juan Francisco, "la iglesia nunca divorcia, simplemente en algunos casos declara nulo el matrimonio. Son pocas las posibilidades de conseguir la nulidad. Algunas de las causales de nulidad son por Incapacidades o Impedimentos, algunos de éstas son: 1o. La edad; al casarse el varón debe tener como mínimo 16 años cumplidos y 14 años la mujer, 2o. Impotencia sexual antecedente y perpetua, esto es, que el varón haya ocultado su incapacidad sexual anterior al matrimonio, 3o. Por Vínculo o Ligamen, esto es, que hayan estado casados anteriormente, 4o. Por Disparidad de Cultos." "Es importante aclarar que la primera opción de la Iglesia Católica es por el ma-trimonio, y que la pastoral de divorciados vueltos a casar no intenta crear nuevas opciones", aclara el padre Juan Francisco, "desgraciadamente en muchos casos los DVC son juzgados por la sociedad e incluso por los mismos sacerdotes, esto no debe ser". El padre Juan Francisco manifestó que un alto porcentaje de divorciados vueltos a casar, vuelven a divorciarse. "En mi experiencia, una persona DVC nunca aconseja el divorcio, debido a la amarga experiencia por la cual ha atravesado". El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) expresa en el número 2384 que, "el divorcio es una ofensa grave a la ley natural. Pretende romper el contrato, aceptado libremente por los esposos, de vivir juntos hasta la muerte. El divorcio atenta contra la Alianza de salvación de la cual el matrimonio sacramental es un signo. El hecho de contraer una nueva unión, aunque reconocida por la ley civil, aumenta la gravedad de la ruptura: el cónyuge casado de nuevo se halla entonces en situación de adulterio público y permanente". Y en el 1649 del CIC explica que, "Existen situaciones en que la convivencia matrimonial se hace prácticamente imposible por razones muy diversas. En tales casos, la Iglesia admite la separación física [no el divorcio y la vuelta a casar] de los esposos y el fin de la cohabitación. Los esposos no cesan de ser marido y mujer delante de Dios; ni son libres para contraer una nueva unión. En esta situación difícil, la mejor solución sería, si es posible, la reconciliación. La comunidad cristiana está llamada a ayudar a estas personas a vivir cristianamente su situación de fidelidad al vínculo de su matrimonio que permanece indisoluble". "En la República Mexicana se reciben 1,500 solicitudes para anular matrimonios católicos al mes ante las diversas diócesis del país. La mitad de ellas recibe sentencia favorable pero muchas son abandonadas a lo largo del proceso", explicó el Sacerdote-Licenciado Luis de Jesús Hernández Mercado, Vicario Judicial de Texcoco y catedrático de derecho Canónico en la Universidad Pontificia de México. "El proceso", explicó, "dura aproximadamente dos años". El experto anotó que Estados Unidos es donde mayor cantidad de anulaciones de vínculo se ventilan en virtud de que en ese país existe una práctica procesal canónica muy superficial. Advirtió que el poder de la sociedad radica en las familias estables, bien avenidas por lo tanto siempre se debe buscar la durabilidad de los matrimonios. "El divorcio ha sido un tema 'tabú' en la Iglesia", afirman Jesús Alberto y Maricela Estrella, coordinadores del apostolado de personas Divorciadas y Vueltas a Casar (DVC) en Tijuana. "Desgraciadamente algunos de nosotros, miembros de la Iglesia Católica, los hemos relegado. La misma sociedad los señala y los relega. Es importante que las parejas que viven en una situación irregular, sientan y entiendan que siguen perteneciendo a la Iglesia", comenta Jesús Alberto. "La Pastoral de Divorciados Vueltos a Casar (DVC) también contempla a Matrimonios en Conflicto, Madres Solteras, Matrimonios a Prueba, Viudos(as), Matrimonios Civiles y Parejas en Unión Libre y otros. A estas personas no había quien las atendiera, todos les hacen el 'fuchi'. En la mayoría de los casos no los quieren en ningún grupo porque no están casados por la Iglesia. Pero el Santo Padre, Juan Pablo II, ha insistido mucho en que atendamos a estos fieles que necesitan de una atención espiritual especial", declara Maricela. El Catecismo de la Iglesia Católica en el número 1651, expresa que los DVC que conservan la fe y desean educar cristianamente a sus hijos, tanto los sacerdotes y la comunidad deben estar solícitos para que los DVC no se consideren "como separados de la iglesia, de cuya vida pueden y deben participar con cuanto bautizados". Sandra Saucedo, miembro del equipo de Pastoral Familiar en Tijuana, comenta que el atender a personas DVC a casar surge a partir del documento Familiaris Consortium de Su Santidad Juan Pablo II, "el Santo Padre reconoce la necesidad de rescatar y ayudar a este tipo de parejas. Es necesario hacer hincapié de que no porque vivan en una situación irregular pierden su identidad como hijos de Dios. Estas personas al ser bautizadas son y serán para siempre parte de la Iglesia Católica. Es necesario rescatar a estas parejas y brindarles asesoría, amor y animarlas a que participen activamente en la vida de la Iglesia", explica Sandra. En el número 1651 de la Familiaris Consortium del Papa Juan Pablo II, afirma que a los DVC, "se les exhorte a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrificio de la Misa [pero sin comulgar], a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad en favor de la justicia, a educar a sus hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios". El Código de Derecho Canónico (CDC) en el canon 1141, indica que entre bautizados católicos, "el matrimonio celebrado y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano ni por ninguna causa fuera de la muerte". Para más información o asesoría con respecto a personas que se encuentran en situaciones matrimoniales irregulares puede contactar a Jesús Alberto y Maricela Estrella en la ciudad de Tijuana al teléfono (6) 680-4374 o bien a Pastoral Familiar en Tijuana al (6) 637-3960.
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