ARTICULOSARTICULOS DE
|
'Una gran angustia'Romper la vida de un niño, es también romper el corazón de la madrePor Miguel Vázquez Según las investigaciones realizadas en el Instituto Elliot en Illinois, Estados Unidos, en las ocho semanas después de haberse practicado en aborto, el 44% de las mujeres sufren de desordenes nerviosos, 36% tienen problemas para conciliar el sueño, 31% tienen remordimientos por su decisión, un 25% de las mujeres que han abortado requieren ayuda psiquiátrica porque presentan el síndrome post-aborto. "Es el caso de muchas mujeres que vienen con una gran angustia, porque saben que están mal con Dios, que están en pecado grave, saben que están mal con la Iglesia, en peligro de muerte del espíritu", comentó el Padre José Fortunato Alvarez Valdéz, secretario del Sr. Obispo de Mexicali. Para la ciencia, el síndrome post-aborto es un desorden psicológico resultado de la experiencia traumática que altera los mecanismos de defensa de la persona y se manifiesta como un miedo intenso, sentimientos de abandono o de estar atrapado, pensamientos recurrentes sobre el aborto y el niño abortado, imágenes momentáneas de la experiencia abortiva, pesadillas, intensa amargura en fechas significativas como los aniversarios del día del aborto y pérdida de auto control. Este síndrome puede prevalecer durante toda la vida. No es posible establecer con exactitud el porcentaje de mujeres que presentan el síndrome después del aborto ya que en las investigaciones científicas sólo una cuarta parte de las mujeres que se lo han practicado han accedido a hablar de su experiencia. En la mayoría de los casos la mujer rechaza hacer cualquier comentario de su estado posterior al aborto y esta actitud de negación es el principal síntoma de que está sufriendo el síndrome post-aborto. "La mujer tiene que tratarlo en confesión, para que se vea cual es el caso específico y ayudarle a reconciliarse con Dios, consigo misma y la Iglesia, cuando una mujer ha abortado ha atentado contra el mandamiento de no matarás, ha caído en este pecado contra la vida", dijo el Padre Alvarez Como parte del síndrome post-aborto se presenta en la mujer una evasión a las relaciones humanas, una falta de afectividad o disminución en los sentimientos de ternura. Siente el futuro mutilado con respecto a su matrimonio, niños y profesión. La madre comienza a perder el interés sobre las cosas que anteriormente disfrutaba. "Siempre en un aborto, la madre es la más lastimada, por ser la fuente de vida y tiene repercusiones en el amor de la pareja", comentó Alejandra Phelts, graduada de estudios de Filosofía del Ser Vivo en el Instituto San Juan. "Repercusiones subterráneas que quizá no se manifiesten enseguida, pero que seguramente se manifestarán. Necesariamente se cuestiona el amor entre la pareja, pues el fruto es rechazado, las parejas que han llevado a cabo un aborto son más propensas a divorciarse o separarse, frecuentemente se encuentra en la mujer desconfianza y rencor hacia su pareja. "Una alternativa al aborto es la adopción pero algunos psicólogos y psicoanalistas a favor del aborto opinan que dar el niño en adopción causará un trauma mayor que el mismo trauma del aborto. Esto no puede ser verdad porque cuando una persona está cons-ciente de que por su situación particular está imposibilitada de cuidar y educar a ese niño, hace un acto de confianza absoluta en Dios y coopera prudentemente a la felicidad del niño, al entregarlo en el seno de una familia que lo desea libremente para ofrecerle lo mejor", y enfatizó Alejandra, "Cuando se hace un acto de absoluta confianza en Dios, esto no puede generar un trauma, pero el romper con la vida un niño, es también romper el corazón de la madre". En los países donde abortar es legal, hay una fuerte evidencia de que el aborto incrementa dramáticamente el riesgo de suicidio. En Inglaterra un estudio reciente encontró que el intento de suicidio es nueve veces mayor entre las jovencitas que han abortado comparado con las que no lo han practicado. En mujeres adultas, los impulsos suicidas pueden ser el resultado de años de represión y depresión. En México no se encuentran esos grupos especiales de ayuda que atiendan a las mujeres que han abortado como los que existen en los países donde el aborto es legal, pero las mujeres encuentran el perdón y la ayuda a través de la Iglesia. "Ellas son las que normalmente se acercan a pedir ayuda, puesto que es un pecado grave y muy personal, lo que hacemos es una pastoral individual, es un acompañamiento que se da a estas personas en su sanación y que se origina en el Sacramento de la Confesión", explicó el Padre Alvarez. "El sacerdote debe poner mucha atención para establecer si por el aborto practicado se incurrió en la pena de excomunión o si únicamente requiere la absolución. La excomunión significa aquella pérdida del estado de gracia por no poder seguir participando de aquellas gracias que da la Iglesia a través de los sacramentos y que la única persona que puede levantar esta pena es el obispo del lugar o el sacerdote penitenciario designado por el obispo para levantar estas penas. La Iglesia impone esta pena para corregir y ayudar a sanar a estas personas por la gravedad del pecado, y de acuerdo al derecho canónico en el caso del aborto, no aplica si la persona es menor de edad y abortó forzada por las circunstancias, o si han pasado más de cinco años desde que se cometió el aborto o cuando la persona abortó ignorando que existía esta pena de excomunión. También es posible que el mismo sacerdote que ha confesado a la mujer sea el mediador que presente el caso al obispo y obtenga la autorización para absolverla", aclaró el Padre. Las profundas heridas en el alma de la mujer que aborta pueden requerir de mucho tiempo para ser sanadas. " Hace tiempo se integró al grupo de ma-trimonios de la comunidad una pareja que antes de conocer al Señor, abortaron a su primer bebé porque no querían tener un hijo", comentó el Sr. Guadalupe Torres, coordinador de Encuentro de Matrimonios. "A pesar de que ella se confesó, no había podido superar el sentimiento de culpa y frecuentemente caía en depresiones. Aquí tratamos de ayudarla pero es algo difícil. Le decíamos que el perdón de Dios es una realidad, pero ella no se sentía perdonada, se sentía como sucia. Sabía que Dios la perdonó pero no podía olvidar el aborto. Por ejemplo, aquí en Mexicali es común que las personas vayan a San Diego y ella nunca podía ir porque le recordaba cuando fue a la clínica de abortos. Tampoco podía ver a otras madres con sus criaturas sin sentirse culpable. Ella supo que el bebé que abortó era niña y eso le dolía muy hondo. Ellos han tratado de volver a concebir un hijo pero no han podido lograrlo, aveces ella piensa que es un castigo de Dios y quiere un niño para sentirse perdonada, llora mucho por esto. El hecho del aborto es un secreto que no saben ni sus fami-liares o amigos de la Iglesia pues no podrían soportar la vergüenza ante ellos y es como una pena que no pueden sacar a la luz y sentirse aceptados, saben que si se ente-ran los demás, muchos los verán de otra manera. Aunque están unidos en la pena, la relación entre ellos está debilitada por todo esto. El pasado10 de mayo, día de las madres, ella entró en una crisis muy fuerte y nadie pudo hacer nada para que se sintiera mejor. Creemos que saldrá adelante con la gracia de Dios pero se necesita tiempo". No todas las secuelas del aborto son espirituales y psicológicas; existen algunas complicaciones físicas que pueden ser irremediables. Según estudios conducidos en Estados Unidos, el aborto legal es considerado la quinta causa de muertes maternas en ese país, aunque muchas muertes relacionadas con el aborto no son reportadas como tales. El riesgo de cáncer de pecho se duplica después de un aborto, así como el cáncer de cérvix, de ova-rios e hígado. Esto parece estar relacionado con la interrupción provocada por el aborto de los cambios hormonales propios del embarazo. El aborto provoca daños al útero y a la cérvix, lo que incrementa el riesgo de nacimientos prematuros, complicaciones de parto y desarrollo anormal de la placenta en embarazos posteriores. Estas complicaciones son las principales causas de niños con defectos de nacimiento.
|