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Jovencitas con problemas terriblesPOR MIGUEL VAZQUEZ Carmen llegó a Hogar Buen Pastor por el delito de homicidio. Tiene apenas quince años de edad y proviene de una familia desintegrada, disfuncional, de nivel sociocultural bajo. Los padres se separaron hace algunos años al descubrirse que el padre violó a sus dos hijas. "La mamá trabajaba día y noche. No se daba cuenta de nada", comentó la Hermana Religiosa Trinitaria, María del Rosario Ortíz Ramírez, Superiora a cargo de la Casa Hogar Buen Pastor de Mexicali. "Un día la pequeña Carmen se sentía muy mal y no sabían lo que tenía, su mamá la llevó al hospital y se dieron cuenta de que estaba embarazada". Desde que Carmen tenía 6 años de edad, el padre empezó a tocarla, a los 9 años sufrió la primera violación y a los 12 concibió a su hijo. El padre era alcohólico y drogadicto, maltrataba física y verbalmente a la esposa. Amenazaba a las niñas con quemar la casa estando ellas adentro si le contaban algo a su madre. Cuando finalmente todo se supo, la hermana menor declaró a la policía que también había sido violada por el padre, el cual fue detenido y puesto en libertad después de 7 meses de prisión. "Carmen, el bebé, y los dos hijos menores del matrimonio quedaron bajo custodia de la mamá. La familia abandonó la casa paterna y con ayuda del DIF (Desarrollo Integral de la Familia) municipal que les regaló un terreno, construyeron un cuarto donde viven actualmente en la ciudad de Ensenada", añadió Ma. del Rosario. "Los problemas de conducta de Carmen se presentaron al ingresar a la escuela secundaria. Se volvió agresiva y poco tole-rante, principalmente con su mamá, quien por no saber como tratarla y la carga de un sentido de culpa, no pudo ayudar a su hija. Fué en mayo del año pasado cuando la chiquilla escapó de su casa y se encontró con su papá. El la invitó a la casa y ella aceptó porque ya tenía premeditada su venganza. Al segundo día de estar ahí, mientras el papá estaba viendo la televisión, le pidió a Carmen que le trajera un vaso con agua. Ella tenía preparado un puñal en una mesita y como su padre estaba dándole la espalda, pudo acercárcele y clavarle el cuchillo atinadamente, muriéndo al instante", dijo. Carmen huyó, pero más tarde regresó y se entregó por sí misma. Como ella era menor de edad, la destinaron al Consejo Tutelar de Menores en Ensenada. Después se le transfirió a la casa Hogar Buen Pastor de Mexicali donde se encontraba su hermanita también en rehabilitación. "Su mamá lloró mucho. Decía que hubiera preferido ser ella la que hubiera terminado con la vida de su esposo y no su hija", comentó Ma. del Rosario. "Cuando Carmen llegó a este hogar, venía muy confundida y deprimida. Se le atendió con muchísimo cariño y el tratamiento adecuado. Recibió ayuda espiritual y terapia psicológica especial de una religiosa, un psicólogo y un sacerdote, logrando con el tiempo la sanación interior y que superara su profundo complejo de culpa. Durante los diez meses que duró el proceso de sanación en el Buen Pastor, ella recobró su sentido y amor maternal. Carmen extrañaba mucho a su bebé. Se decidió que debería volver al Consejo Tutelar en su lugar de origen para que pudiera ser visitada por su hijo". "Esta joven ha sido bendecida por Dios. Todos somos testigos del proceso de li-beración y de como Nuestro Señor la ha venido redimiendo. Tenemos plena con-fianza de que a pesar de haber dependido de la droga, ya se haya superado", expresó la Hna. María. Casa Hogar Buen Pastor se fundó en 1953, como respuesta a la cruda experiencia que tuvieron algunas señoras de Acción Católica cuando visitaban el Consejo Tutelar de Menores de Mexicali para llevar a los muchachos infractores algunos regalos con motivo del día de Reyes. "El grupo de damas quedó muy consternado cuando al pasar por un pequeño cuarto de las instalaciones del Consejo Tutelar. Pudieron observar que 6 jovencitas vivían encerradas ahí. Se dieron cuenta que las adolecentes estaban en completo abandono. Sólo les daban de comer lo que sobraba de la comida de los niños y sobrevivían sin ninguna atención e higiene. Las muchachitas se veían obligadas a hacer todas sus necesidades en ese cuartucho en donde estaban confinadas sin poder salir", explicó. El 21 de mayo de ese mismo año, abrió sus puertas esta Institución inaugurada por el Exmo. Sr. Obispo Alfredo Galindo MSpS, Primer Obispo de Tijuana, y la Sra. Eva Torrea de Salas a la cabeza del Patronato. Se hicieron cargo de la administración las Hermanas de la Caridad del Buen Pastor de Agnes, motivo por el que se denominó a la casa, Hogar Buen Pastor. Desde entonces son trasladadas a este hogar jovencitas menores de edad con problemas de conducta, por designación de los distintos Consejos Tutelares Municipales en el Estado, o a petición de los mismos padres, o por solicitud de ellas mismas. "Las religiosas del Buen Pastor estuvieron a cargo de la obra por 25 años, pero no pudieron continuar por distintos motivos. Gracias a Dios la Congregación de las Hermanas Trinitarias hemos tenido la posibilidad de continuar la labor de servir a éstas jóvenes desde 1978 en las actuales instalaciones", añadió Ma. del Rosario, "La menor inadaptada o infractora es producto y víctima de nuestras decadentes estructuras familiares, educativas, socioeconómicas y políticas". "Estas jóvenes crecen en situaciones difíciles, tales como el maltrato, tráfico de drogas, promiscuidad sexual, alcoholismo, vagancia, pandillerismo, prostitución, etc. Viven adormecidas por los medios de comunicación social y alienadas por imposiciones culturales que van generando esclavitudes muy sutiles que las mantienen atadas. Las chicas adoptan mecanismos de socialización que difieren del resto de la sociedad y lo que más se observa es la indiferencia y re-chazo hacia ellas, señalando el castigo y encarcelamiento como la solución a su profundo problema", señaló. Los expertos en la materia han encontrado que los factores que más contribuyen al problema provienen del núcleo familiar, la marginación y la miseria. De acuerdo a la psicóloga Norma Solache, "Un 80 a 90% de las jóvenes que ingresan al Hogar presentan rasgos de personalidad de baja autoestima, conflictos con la autoridad, tendencias a la depresión y a la vez agresivas, baja tolerancia a la frustración, ansiedad, problemas en la esfera sexual, inmadurez emocional, pobre control de sus impulsos, entre otras. Además en algunas de las jóvenes hay muchas probabilidades de que su comportamiento se deba a alguna lesión orgánica que no haya sido tomada en cuenta". Dentro de ese contexto, las Hemanas Trinitarias realizan su misión para ir rom-piendo las cadenas de esclavitud con la fuerza del Amor de Dios, que sale al encuentro de ellas con su infinita misericordia para que lo experimenten como amigo personal que les dá su salvación. "El tiempo de permanencia es variado, pero se pretende que la menor permanezca al menos un ciclo escolar para obtener resultados. Se brinda una educación humana, cristiana, académica y de capa-citación técnica, según las necesidades y circunstancias de cada una, proporcionando un ambiente de familia que favorezca su desarrollo integral. Se promueven los va-lores esenciales de la mujer cristiana mexicana, para alcanzar la verdadera liberación contenida en el mensaje del evangelio", recalcó. Todo el año se reciben muchachas en Casa Buen Pastor, pues las transfieren en cuanto las detienen y también llegan niñas de familia que los padres traen porque se han vuelto incontrolables a edades de 10 y 11 años. "Hemos visto que han incrementado mucho los problemas familiares, antes recibiamos muchachas de 14 años, pero ahora nos llegan de 11 años con problemas terribles. Cada día recibimmos 6 o 7 solicitudes para ingresar a niñas de familia a este centro, pero no las podemos recibir. Somos la única casa para rehabilitación de mujeres menores en todo el estado y solo podemos atender a 44 chicas." "Para ofrecer calidad en la formación es necesario hacerla de manera persona-lizada. El principal problema es encontrar vocaciones que tengan el carisma para atender a estas muchachas. Tenemos una gran preocupación por las vocaciones. Quisieramos tener la puerta abierta para los cientos de jovencitas que solicitan un lugar aquí. Pedimos al Señor que la difusión de esta obra suya, despierte en muchos corazones la inquietud a la vida consagrada al servicio de Dios y de estas muchachitas menos afortunadas. La falta de vocaciones es lo único que nos limita para acoger a más", puntualizó la Hermana Ma. del Rosario.
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