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'El precio del aborto'Aborteros no se responsabilizan por las muertes de mujeresPOR MAGGIE GARCIA Desde que se aprobó el aborto en Estados Unidos en 1973, sus simpatizantes han enfatizado que su lega-lización ha reducido la muerte de mujeres. Los proabortistas afirman que antes de 1973, se realizaban peligrosos abortos clandestinos, y que debido a complicaciones durante el proce-dimiento, muchas mujeres sufrían la-ceraciones, dolores e incluso la muerte. La fábula de procedimientos abortivos realizados en cuartos oscuros, antihigiénicos y sucios es frecuentemente utilizada por los proabortistas como advertencia contra cualquier intento de penalizarlo. Sin embargo, al revisar detenidamente las demandas legales de negligencia médica por abortos mal practicados, se descubre que el aborto está lejos de ser un procedimiento 'seguro' como sus defensores nos quieren hacer creer. Documentos de la Corte de Justicia de los condados de Los Angeles y Orange, muestran que el Dr. Edward Allred, el mayor proveedor de abortos en California, ha sido demandado en repetidas ocasiones por sus pacientes. Allred es propietario de una cadena de 21 clínicas de aborto conocidas como Family Planning Associates. Allred y otros doctores que trabajan para él han sido seña-lados en repetidas ocasiones en demandas legales por mujeres que se realizaron un aborto y terminaron laceradas. Varias de las demandas han sido presentadas por miembros familiares de las mujeres que han muerto. Dichas demandas sostienen que la muerte fué producida por un acto de negligencia directa del médico. El abogado Jack Schuler, especialista en casos de negligencia médica, es representante de varias familias que han perdido a un miembro familiar debido a la ineptitud médica. Uno de ésos casos es el de Mary Peña de Bakersfield, California. Mary, de 43 años de edad y madre de cinco hijos, acudió el 15 de Diciembre de 1984, al hospital del Dr. Allred, San Vicente Hospital ubicado en el Oeste de Los Angeles, para abortar a su bebé que se encontraba en el segundo trimestre de gestación. El proce-dimiento de aborto se inició a las 9 a.m. y duró 13 minutos. Posteriormente, Mary continuaba sangrando profusamente y regresó para que le realizaran una histerectomía. La demanda de los familiares indica que, a pesar de haberle retirado el útero, Mary Peña continuaba sangrando porque el Dr. Allred no pudo localizar el origen de la hemorragia y simplemente insertaba esponjas en su abdomen para que absorbieran la sangre. Cinco horas después, Mary murió. El médico forense indicó que su muerte fué causada por "hemorragia ocasionada por laceración de los vasos sanguíneos en pelvis". La familia de Mary Peña demandó legalmente al Dr. Allred en 1985. Otra mujer que murió debido a complicaciones relacionadas con el procedimiento de aborto fué Patricia Chacón de 16 años. Patricia murió el 3 de Marzo de 1984 al practicarse un aborto en el segundo trimestre de embarazo en el Avalon Memorial Hospital cuyo dueño era el Dr. Allred. De acuerdo al reporte del médico forense, algunas partes del bebé no fueron extraídas por el Dr. Allred durante el procedimiento abortivo y programó a Patricia a otra cita posterior para terminar de extraer el resto del bebé. Patricia Chacón murió antes de asistir a la segunda cita. La familia de Patricia presentó una demanda legal en contra del Dr. Allred el 1 de Marzo de 1985. Schuller también fué el representante legal de la familia Chacón en este caso contra el Dr. Allred. Schuller indicó que durante el aborto, el Dr. Allred hizo una laceración de 2 pulgadas "hasta el útero de Patricia". Patricia murió desangrada debido a tal laceración. Otro caso involucró a Josefina García, una mujer de 37 años que murió en la clínica de Family Planning Associates en Long Beach mientras le realizaban un aborto para terminar un embarazo desa-rrollado en las trompas. La familia de Josefina, levantó una demanda el 16 de Mayo de 1986. En cada uno de éstos casos, las familias recibieron $250,000 - el máximo permitido por la ley en California. "Edward Allred es un hombre increíblemente rico", afirma Schuler. "$250 mil no es nada. Es el precio por continuar en el negocio. El continuará generando ganancias a pesar de que una mujer muera." Según han informado diversos medios de comunicación, Allred se ha hecho millonario gracias a la práctica del aborto. Es propietario del Hipódromo de Los Alamitos, de otra pista de carreras en Nuevo México, varias mansiones, jets, automóviles de lujo y otorga grandes cantidades de dinero a campañas políticas. Ocasionalmente, algún caso legal lleva al Dr. Allred a la corte. Tal fué el caso por la muerte que involucró a Christiana Mora, una muchacha de 18 años que fué a Family Planning Associates en Cypress el 2 de Noviembre de 1994 para que le fuera insertada una laminaria - varillas delgadas de sargazo que son utilizadas para dilatar lentamente el cervix. Al día siguiente, Christiana regresó a la clínica para llevarse a cabo el aborto. El estudio de ultrasonido indicó que el bebé de Christiana cumplía las 18 semanas de gestación. Mientras se encontraba en la sala de recuperación cayó al suelo y el equipo médico se percató que hablaba con difucultad. Christiana Mora fué transferida a La Palma Hospital donde murió 5 días después. Los padres de Christiana levantaron una demanda en contra del Dr. Allred sus asociados y contra el Dr. Thomas Grubbs, quien realizó el aborto. La familia también presentó una demanda como guardians ad litem en representación de Brianna Serna de 18 meses de edad e hija de Christiana. La sanción máxima que un médico puede recibir por negligencia médica es de $250,000; ésto, aunado a que en rara ocasión se procesa legalmente a los médicos respon-sables, algunos legisladores han tomado ciertas acciones para cambiar la ley y brindar mayor protección a los pacientes, aunque el actual clima político en California no es favorable hacia leyes que pretendan ser más estrictas hacia los doctores aborteros. James Thomas, asistente legislativo del Senador Ray Haynes, Republicano de Riverside, dijo que es lamentable que organizaciones como Planned Parenthood (Paternidad Planificada) y la National Organization for Women (Organización Nacional para Mujeres) no hagan nada para frenar las muertes de éstas mujeres por manos de los aborteros. "La razón por la cual legislativamente no se hace nada, es porque la industria del aborto pone presión sobre los legisladores demócratas para que ignoren el problema", explica. El Senador Dick Mountjoy, Republicano de Arcadia, coincide en que el aborto es un procedimiento protegido por la política. "Las clínicas de aborto realizan un procedimiento muy serio. Pero afirmar que no son sujetas a la misma supervisión y escrutinio que otras cirujías, es ridículo", afirma Muontjoy. Ambos senadores, Haynes y Mountjoy, son miembros del Comité de Salud de California. El Senador Haynes recientemente presentó el proyecto de ley 149, 'the Sharon Hamptlon Act of 1999'. Este proyecto de ley logrará que las clínicas aborteras sean supervisadas y vigiladas de igual manera que cualquier otra clínica médica. Por otra parte, la secretaria de prensa de la Senadora Martha Escutia afirmó que la Senadora otorgaría un comentario respecto a este proyecto de ley, pero Escutia nunca regresó las llamadas a pesar de los intentos de localizarla. De la misma ma-nera, la encargada de prensa para la Senadora Hilda Solís, afirmó al periódico La Cruz que la Senadora con gusto daría su punto de vista al respecto, pero la senadora Solís nunca llamó. Otros miembros del Comité de Salud, Richard Polanco, Liz Figueroa, Bill Morrow y John Vasconcellos, tampoco regresaron las llamadas para comentar acerca de la legislación pendiente. Shauna Heckert, directora ejecutiva del Feminist Women's Health Center en Chico, California, se burló del proyecto de ley presentado por el Senador Haynes. "Existen muy pocas muertes debido a abortos", afirmó. "Clínicas de aborto como la mía, ya están supervisadas. El Senador Haynes realmente no entiende qué es lo que sucede en las clínicas de aborto. Es diez veces más seguro realizarse un aborto que extraer anginas o llevar a cabo un parto". Sin embargo, activistas pro-vida hacen notar que las estadísticas utilizadas por los simpatizantes del aborto son sospechosas. "Los promotores del aborto se encuentran en una posición privilegiada ya que pueden afirmar que el aborto es mucho menos riesgoso que un parto, pero, sin la necesidad de reportar información o datos que puedan comprobar lo contrario; ésto es debido a la 'zona de privacidad' establecida por la Corte Suprema de los Estados Unidos", explica Scott Klusendorf, director de Bio-Ethics for Stand to Reason, una organización cristiana de apologética. "Con respecto al aborto, las clínicas pueden esconder información que podría dañar su operación ... si una mujer muere mientras se le practica un aborto legal, la clínica involucrada puede o no reportar que la muerte tuvo relación con dicho procedimiento". El Dr. Jim Baggot, especialista en Medicina Genética Materno-Fetal de la Fundación Médica Harbor-UCLA, también indica que un parto normal es muy seguro para las mujeres. "La posibilidad de sobrevivir un parto normal es 99.996 % seguro", indicó. "Después de un parto, tenemos un bebito en brazos. Pero no sucede lo mismo en el aborto". Si conoce a alguien que ha sufrido un daño o lesión debido a un aborto, por favor comuncarse al despacho jurídico Schuler and Kessler, con el abogado Jack Schuler, ubicado en 3435 Wilshire Blvd., Suite 2420, Los Angeles, CA 90010, teléfono (213) 365-0924.
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