ARTICULOSARTICULOS DE
|
Tres días sin bocadoEl comedor para migrantes 'El Buen Samaritano' es un oasis en el desiertoPOR MIGUEL VAZQUEZ Cada año cerca de un millón de trabajadores mexicanos y latinoamericanos indocumentados son deportados de los Estados Unidos hacia México en los diferentes cruces fronterizos. Se calcula que el año pasado por la garita de Mexicali fueron expulsados más de doscientos mil de éstos trabajadores. Sin tener a quien recurrir, sin dinero y con mucha hambre, bajo las miradas indiferentes de la gente, buscan el auxilio de Dios en alguna iglesia. "Casi siempre los sueltan en la madrugada ó a primeras horas de la mañana. Los bajan en la garita directamente de los autobuses. Nos han dicho que ya no les dan de comer como antes porque el gobierno de los Estados Unidos se queja de que gasta mucho dinero en los ilegales. En ocasiones duran hasta tres días sin comer", comentó la Sra. Ramona Hernández, encargada y cocinera del comedor para migrantes El Buen Samaritano. "En el momento que los detienen los llevan a un galerón, y ahí los reúnen hasta completar 70 personas para llenar el camión.En ocasiones los migrantes son trasladados a la frontera desde estados como Oregon ó Washington". Y agregó, "Una vez aquí se nos desmayó un muchacho de pura hambre". Desde hace cuatro años la señora Ramoncita y Bárbara Silva se dedican a dar de comer a los migrantes. "Fué el Padre Rafael Gutiérrez quien inició ésto de forma muy sencilla", dijo Ramoncita. "Al principio el padre nos pidió hacer sandwiches en un cuartito de Catedral. Después, incluímos una taza de café. Cuando pudimos usar la cocina de Catedral empezamos con las sopas. Desde entonces a mí me tocó de cocinera y a Barbarita la tarea de ír por las provisiones, servir la comida y dar algo de ropa a quien lo necesite. Más tarde cuando el Club de Leones de Mexicali nos prestó éste local, el menú se convirtió en una comida completa: frijoles, papas, verduras, sopa, pan y en ocasiones, pollo, pavo ó tamales". Doña Ramoncita llega en taxi al comedor del Buen Samaritano a las 5:30 de la mañana de lunes a sábado para preparar la comida que debe estar lista a las 10:30 a.m. cuando se abre el comedor. "Cuando los primeros 40 terminan de comer, recogemos todo, limpiamos, lavamos los platos y les servimos a los que siguen, por lo general vienen unos 70 diariamente, pero hemos servido hasta 150 personas", dijo Ramoncita, y prosiguió, "en ocasiones coinciden los ilegales que acaban de deportar con los trabajadores que apenas vienen llegando del sur. Por ejemplo, durante las pasadas inundaciones en Chiapas emigró mucha gente que perdió todo lo que tenía: sus cosechas, animalitos y su casita. Llegaron aquí familias enteras muriéndose de hambre con la esperanza de cruzar la frontera. A veces se viene toda la familia junta, pero es más común que vengan los hombres sólos. Algunos jamás vuelven a ver a su familia. Seguido nos damos cuenta que andan buscando a alguien que tiene mucho tiempo perdido", comentó. Los migrantes son personas sujetas a toda clase de abusos y maltratos tanto en Estados Unidos como en México, ésto se debe a que no tienen quien los defienda. "Llegan muy amolados, hay oficiales de migración que los tratan mal, son violentos con ellos, los humillan. Hace unos días llegaron dos mujeres que casi no podían andar debido a las ampollas que tenían en los pies por lo mucho que las hicieron caminar", explicó. "Por otro lado algunos policías de Mexicali son malos con ellos. Los esperan cerca de la garita para quitarles el dinero que llevan." Y continuó, "A pesar de todo la mayoría de los migrantes insisten en regresarse a trabajar a Estados Unidos, dicen que aquí les pagan muy poquito. Un día vino una señora elegante y se llevó a un pobre señor para que pintara su casa, y se pasó todo el santo día pintando una casa de dos pisos y le pagó 40 pesos por todo el trabajo. Eso es una injusticia. Se han llevado a otros, los hacen trabajar todo el día, los sueltan muertos de hambre y les pagan una miseria ó bien, no les pagan. Ahora hay un grupo de profesionistas que nos están ayudando: dentistas y abogados. Los licenciados han arreglado varios casos consiguiendo que les paguen justamente a los trabajadores por lo que hayan laborado", indicó. El comedor para migrantes tiene estrictas y peculiares reglas que las señoras Ramoncita y Barbarita hacen cumplir para el beneficio de todos. "Tenemos que cuidarnos porque hay algunos flojos que siempre quieren venir aquí a comer, aprovechando que no se les cobra nada. Pero yo soy muy estricta y les digo que deben buscar trabajo. Entonces ellos muy listos me recuerdan que la Biblia dice que hay que dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento y vestir al desnudo, a lo que les digo que también San Pablo dijo que el que no trabaje que no coma. Unos me salen con que no pueden trabajar porque no saben leer ni escribir ni hacer nada, y yo les digo: 'pero bien que si saben dónde tienen la boca' ", señaló sonriendo Ramoncita. "Aquí se reza antes de empezar a comer y también los regaño cuando quieren empezar a comer sin decir una oración. Les digo que el que no quiera dar gracias a Dios tampoco come. En una ocasión uno se estaba riendo y le pedí que se fuera porque no se va a reír de la palabra de Dios, y dijo 'pero es que tengo hambre', pues te la aguantas porque nomás los burros comen sin rezar, mientras yo esté aquí en la cocina y les dé de comer tienen que respetar la palabra Dios", aseguró ella. La mayor cantidad de gente llega en los calientes meses de verano. Con las altas temperaturas del desierto muchos corren el peligro de deshidratarse y morir. Cuando pasan varios días sin comer y sin tomar agua pueden transtornarse mentalmente de forma irreversible. Continuó Ramoncita, "En el verano llegan todos sin fuerzas, completamente sudados, casi deshidratados, toman agua que parecen camellos, es lo único que quieren, agua y más agua. Gracias a Dios el año pasado el señor Braulio Pallares y su esposa Yolanda donaron el aire acondicionado del comedor, ahora es un verdadero oasis para ésta pobre gente el poder estar aquí por lo menos un rato." Y agregó, "Nosotros siempre estamos solicitando ayuda para los migrantes, la condición de éstas personas es muy triste, sufren mucho, hemos oído muchos casos como el de una muchacha que la agarraron trabajando y la deportaron, pero estaba desesperada porque antes de irse a trabajar había dejado a los niños encerrados en un cuarto. Imagínese la desesperación de tener a sus hijos chiquitos sólos en otro país y no poder hacer nada. Los migrantes nos necesitan, al menos aquí encuentran una mesa servida porque como dice el dicho 'las penas con pan son menos' ". "El Comedor se mantiene de donativos y agradecemos a La Cruz de California la oportunidad de dar a conocer nuestra necesidad de ayuda a la población", pun-tualizó Doña Ramoncita. 'Comedor para Migrantes |