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'Teología de la Liberación'Mezcla el marxismo y otras ideologías políticas con el cristianismoPOR IVAN BARRERA La Teología de la Liberación es un movimiento teológico contemporáneo, lanzado en 1973 con la publicación Historia, Política y Salvación de Una Teología de Liberación, del sacerdote jesuita peruano Gustavo Gutiérrez. Durante la reunión de la Conferencia Epispocal Latino Americana (CELAM) en Medellín, Colombia, en 1968, se hizo un particular énfasis en el compromiso de la Iglesia Católica con los pobres. El libro del Padre Gutiérrez se presentó como una respuesta que causó una enorme controversia en la que intervino la Santa Sede. Sería un tanto difícil definir la Teología de la Liberación dado a sus complejos y múltiples puntos de vista, pero se puede decir que busca analizar el significado de las clases sociales y la pobreza. Por lo tanto, mezcla el marxismo y otras ideologías políticas con el cristianismo. Por ésta razón, Cristo es percibido principalmente como 'liberador' de la condición de pobreza material. Por lo tanto, para lograrlo se aboga por la violencia como catalista necesario. El Papa Juan Pablo II pidió a la Congregación para la Doctrina de la Fé que emprendiera un extenso estudio de la Teología de la Liberación. Los resultados del estudio fueron publicados en dos documentos: Instrucciones sobre Ciertos Aspectos de la Teología de la Liberación (1984) e Instrucción de la Libertad y Liberación Cristiana (1986). Estos documentos ofrecen una sólida explicación de los puntos positivos y también expresan los graves errores de dicha teología. El primer documento expresa la seria reserva de la Santa Sede a la Teología de la Liberación, según ha sido expuesta por el P. Gutiérrez y otros de la misma línea, especialmente en lo referente a la aceptación del análisis de los elementos de clase marxista. El segundo documento, al reconocer la importancia de una auténtica solidaridad con los pobres, ofrece las bases para una ortodoxa doctrina social. Para ello enfatiza la naturaleza de la liberación, como tema esencial de la teología y fe judeo-cristiana. La Teología de la Liberación ha provocado no pocos escándalos, divisiones y fracturas internas en la Iglesia, principalmente en América Latina. En México (1996), la Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede (Vaticano) determinó el cierre del Instituto Interreligioso y del Centro de Estudios Teológicos por encontrarse 'desviaciones' en la enseñanza de la doctrina católica. Asimismo, dispuso que el Instituto Teológico del Colegio Máximo de Cristo Rey y el anexo Centro de Reflexión Teológica quedaran destinados sólo para alumnos de la Compañía de Jesús debido a las 'fallas' en la interpretación del Evangelio. En aquel entonces, el cardenal Pio Laghi, presidente de la Congregación, estableció lo anterior, debido a que la instrucción que se impartía en ésos centros, dos de ellos Jesuitas, contenían una visión reducionista y radical de la controversial Teología de la Liberación y por promover el disenso contra el ministerio del Papa Juan Pablo II y de los obispos, además, de introducir ideas políticas de izquierda y lucha social. "Como estudio sistemático de Dios, la teología ha tenido evolución", afirma Monseñor Sergio de la Cerda Zavala, Vicario General de la Diócesis de Tijuana. "En primer lugar tenemos que empezar viendo qué es Teología. Teología es el tratado de Dios, es decir, el estudio científico de Dios. Y cuando se habla de teología se habla de algo sistemático que te lleva realmente al conocimiento de Dios. A Dios se le puede conocer de diversas maneras: a través de la Biblia, a través de los documentos pontificios, y también a través de la reflexión, que es precisamente lo que significa la teología: reflexionar científicamente acerca de Dios ayudados por los datos que nos otorga el Magisterio y la Sagrada Escritura. Ha habido grandes teólogos modernos, como por ejemplo Yves Congar, Bernard Harding, Hans Küng, etc., algunos de ellos participaron en el Concilio Vaticano II". ¿Cuál ha sido la postura de la Prefectura de la Doctrina de la Fe (Vaticano) con respecto a la Teología de la Liberación? "La Prefectura de la Doctrina de la Fé (Vaticano) ha tenido problemas con Harding, Küng y otros. En éstos momentos Hans Küng no está comulgando fielmente con la Iglesia, pero de todas ma-neras fué uno de los grandes teólogos del concilio". "En América Latina ha habido repuntes de reflexión teológica. Sobre todo en América del Sur como por ejemplo el brasileño Leonardo Boff, y en Perú el sacerdote jesuita Gustavo Gutiérrez, que de a tiro la regaron. Esto de la Teología de la Liberación es prácticamente el repunte latinoamericano. Tiene el sentido de afirmar que la Palabra de Dios no puede ser recibida ó acogida, sino antes previendo hacer del hombre verdaderamente un hombre, es decir, atendiendo la dignidad humana del hombre". "La teología es por sí liberadora, de otra manera no es una verdadera teología. Pero si nosotros le damos el tinte de violencia, de acabar con los ricos, de acabar las injusticias precisamente con violencia, pues realmente es una teología liberadora que no es cristiana. La teología de la liberación, peroyativamente considerada, es decir, acentuándo el elemento falso que tiene, podríamos decir que tiene tintes marxistas". "Se habla mucho de la Teología de la Liberación, es decir que no está bien enfocada conforme a la doctrina básica-tradicional de la Iglesia. Por ejemplo, a Gustavo Gutiérrez, se le pueden aceptar muy bien los planteamientos que él propone. Realmente son excelentes. Pero hay que andarse con 'pies de plomo', porque en México ha habido teólogos, incluso algunos miembros de la jerarquía, que se han desbocado haciendo un planteamiento falso acerca de la Teología de la Liberación. Entonces hay que estar muy atentos. Todo estudio de la teología, todo estudio de Dios, debe de ser li-berador, pero no se vale liberar a alguien con la violencia, porque enfrentamos violencia con violencia". ¿Cual es la relación que existe entre la Teología de la Liberación y la Teología Indigenista? "Tanto una como la otra, pretenden ser liberadoras. Ni una ni otra es correcta. La Teología de la Liberación, consi-derándola con sus planteamientos falsos, pretende liberar al pobre pero a través la guerra, a través de la violencia. Eso no se puede admitir. ¿Qué es lo que pretende la Teología Indigenista? Al igual que la Teología de la Liberación, tiene su aspecto positivo, por ejemplo: respetar la idiosincrasia de las étnias. Eso es muy interesante. "Nada menos que el Santo Padre en su visita a México acentúa eso: Hay que respetar la cultura (indigenista), hay que respetar sus tradiciones y costrumbres correctas. Es necesario alentar su contacto con Dios, los caminos a través de los cuales los indígenas encuentran a Dios. Pero, ¿qué es lo que no hay que respetar? pues, poner el acento por ejemplo, en cuestiones meramente culturales ó antropológicas. Porque entonces estaríamos considerando un Dios al gusto de cada étnia. Nada de eso. Es necesario enseñarles al Dios Verdadero pero respetando su cultura y su idiosincrasia". ¿Cuál debe ser la postura del laico frente a la Teología de la liberación? "Bueno, en primer lugar, yo le diría a los laicos que se formaran. El Santo Padre, en ésta cuarta visita que hizo a México, puntualizó lo siguiente: La responsabilidad de la fe en toda América está en los laicos más que en los pastores. Por lo tanto, ¿qué es lo que debe hacer un laico? Prepararse y estudiar de manera concienzuda y responsable preguntándose quién es Dios y cuál es el Dios Verdadero. De todos esos dioses que nosotros estamos 'barajando': el dios poder, el dios autoridad, el dios dinero, el dios placer, el dios sexo, etc., ninguno de éstos es el Dios Verdadero. Es necesario analizar a qué dios adoramos. El laico debe prepararse, porque tiene una enorme responsabilidad de legar a sus hijos y a los hijos de sus hijos una fe como la que nosotros estamos practicando. "Tampoco debemos de 'hecharle la Inquisición' a los de la Teología de la Liberación. Debe de existir un clima de respeto. Debemos respetar el modo de pensar de los demás, y decirles: 'yo respeto su modo de pensar, quizá ustedes enfoquen la situación bajo otro punto de vista'. "Por otra parte, tú, desde tu propia vida, desde tu propio testimonio, desde tu propia confesión de fe, vas a decirles que estás viviendo la teología que aprueba la Iglesia. Debemos respetarnos, porque es muy fácil estar estudiando teología desde un pupitre, donde después del estudio tienes comida caliente, cama mullida, y muchas comodidades, y otra cosa es estar viviendo otras realidades que te sacuden. Realidades difíciles y tremendas. Tiene uno que respetar. Porque en el entorno en el que están viviendo (de pobreza, hambre, marginación, injusticia, etc) pues, ¡oyeme!, la busqueda de Dios, que todo mundo debe de ha-cerla, no es tan fácil para ellos como para un estudioso aquí en Tijuana". ¿Cómo se debe entender la Teología de la Liberación? "La Teología de la Liberación se entiende liberadora detodo vínculo, de toda atadura que te esclaviza: sea la política, sea la económica, sea la social, sea la tecnológica, sea la racial, etc. Liberación de todo. Porque un individuo atado no puede caminar. El verdadero (hombre) libre, el que realmente está usando bien la libertad, puede caminar y contemplar horizontes. El que es esclavo no puede contemplar horizontes", finalizó Monseñor de la Cerda. La justa crítica a la Teología de la Liberación no niega las graves injusticias que sufren lo pueblos y la responsabilidad del cristiano de trabajar para aliviarlas en la línea de la auténtica doctrina social de la Iglesia, la cual se fundamenta en las Sagradas Escrituras y las enseñanzas de los Santos Padres. La Iglesia ha desarrollado, sobre todo en el último siglo, su auténtico magisterio sobre la Justicia Social con las encíclicas Rerum Novarum (León XIII, 1891), Quadragesimo Anno (Pío XI, 1931), Populorum Progressio (Pablo VI, 1967), Octogesima Adveniens (Pablo VI, 1971), Evangelii Nuntiandi (Pablo VI, 1976) y Laborem Exercens (Juan Pablo II, 1981).
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