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Campaña Pequeño Jesús"Les decimos que Dios los ama"POR EMMA TRUJILLO Autos, camionetas y vans empezaron a formarse antes del amanecer en las oficinas de Hombre Nuevo en la ciudad de El Monte, California el sábado 3 de Enero para dar inicio a la cuarta campaña anual denominada Pequeño Jesús. Dicha campaña tiene como objetivo distribuir juguetes y regalos a niños en la vecina ciudad de Tijuana. "De la misma manera que Dios recibió regalos en el 'Día de los Reyes', nosotros, que hemos recibido, regalamos a los más necesitados", explicó Luz María, coordinadora general de Hombre Nuevo. Antes de que la caravana partiera para Tijuana, el Padre Juan Rivas, nativo de Guadalajara, fundador de Hombre Nuevo y perteneciente a la congregación de los Legionarios de Cristo, habló a la multitud. Recordó a todos los presentes que no iban en representación de 'Santa Claus', sino representando a Cristo Jesús. El Padre Rivas afirmó que el viaje se debería aprovechar para brindar una pre-evangelización. Indicó también, que antes de que se otorgaran los regalos, se debería orar junto con las personas que los recibían. Aproximadamente 85 vehículos arri-baron a la frontera, cerca de las garitas de Mesa de Otay. Posteriormente la caravana cruzó la frontera. El convoy se dividió y se visitaron seis parroquias en distintas secciones de Tijuana. Cerca de 50 personas se encaminaron a la Parroquia de San Eugenio donde el Padre Juan Rivas dió inicio a la campaña prescidiendo la Santa Misa. Durante la homilía expresó su deseo de que en el año 2000, participaran 200 vehículos en la Campaña Pequeño Jesús. Al concluír la Misa, se reunieron 2 mil niños llegados de diversas colonias adyacentes, cada niño recibió uno de los 6 mil regalos que fueron distribuídos ese día. Rafael Rubio y su hijo Rafaelito, de 9 años, transportó en su camioneta a siete voluntarios participantes de la campaña. Se dirigieron a una pequeña iglesia localizada en un monte rocoso en la Colonia Ignacio Ramírez. Al ascender por el camino accidentado y polvoriento, se podían apreciar casas hechas de pedacera de madera. Al llegar a la iglesia de La Coronación de la Virgen, se percataron que en realidad era un humilde local hecho también de madera, al igual que las casas que la rodeaban. Las viviendas de ésa colonia eran muy humildes pero las personas que habi-taban en ellas eran ricas en amabilidad y cortesía. Treinta niños, cuyas edades variaban entre algunos meses hasta 15 años, espe-raban ansiosos, mientras Nena de Macías los organizaba. Antes de otorgar los regalos, Pedro Díaz-Rubín, fundador del Ministerio Jesús No Nacido, inició la oración con los niños. Los niños esperaban pacientemente su turno para recibir los regalos. Todos mostraron respeto y agradadecimiento. Después de que se otorgaron todos los regalos, el señor Rubio llevó a los miembros del grupo al convento de las Misioneras de la Caridad, donde otras personas pertenecientes a Hombre Nuevo habían obsequiado alimentos y cobijas. Al finalizar la jornada, todos los vo-luntarios se reunieron con el Padre Rivas para regresar a la ciudad de El Monte. "Llegamos al convento de las Misioneras de la Caridad justo en el momento en que las religiosas realizaban sus oraciones vespertinas", dijo uno de los miembros del grupo de Hombre Nuevo. "Nuestro grupo silenciosamente se dirijió a la capilla y todos nos hincamos esperando no causar ninguna distracción a las ocho religiosas que se encontraban en profunda oración contemplativa. La devoción que las hermanas mostraban era ,muy conmovedora. Ese incidente fué el toque perfecto para finalizar ésta hermosa peregrinación".
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