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'Singulares creaciones de Dios'Después de una larga espera, 54 bebés abortados reciben entierro cristianoPOR MARIA ELENA KENNEDY Los cuerpecitos de cincuenta y cuatro bebés abortados que fueron encontrados dentro de una caja de cartón y abandonados en un lote baldío, se les dió entierro cristiano el sábado 10 de Octubre, año y medio después de que los bebés fueron encontrados. Una Misa fúnebre fué llevada a cabo en su honor en la parroquia del Apóstol San Pablo en Chino Hills, California. Los bebitos fueron arrojados en un te-rreno baldío en Chino Hills, después de haber sido abortados en la Clínica Femenista para la Mujer en Los Angeles. La clínica es propiedad del Dr. Albert Brown, cuya clientela es primordialmente latina. Después de que los bebitos fueron puestos en una caja, el Dr. Brown contrató a un chofer, Douglas Figueroa, para eliminar los cuerpecitos. Figueroa condujo aproximadamente 60 millas a un terreno abandonado en Chino Hills y arrojó las cuatro cajas de cartón llenas de bebitos abortados. El 14 Marzo de 1997, dos niños jugaban en el terreno cuando descubrieron las cajas que exudaban sangre. La policía inició la investigación sobre el horrendo descubrimiento y posteriormente pudieron determinar cuál clínica había llevado a cabo ésos abortos. Figueroa purgó 71 días en la cárcel municipal por su acto. El Dr. Brown, actualmente es investigado por el Medical Board of California, y está pendiente un juicio en su contra. La oficina del Servicio Médico Forense del Condado de San Bernardino realizó autopsias a los bebitos para determinar su edad fetal. La edad de los bebés variaban entre dos a seis meses. Los pequeños cuerpecitos fueron alojados en las instalaciones del Servicio Forense por más de un año y medio, etiquetados como 'evidencia en contra del Dr. Brown y Figueroa'. Cuando los bebés fueron encontrados, varias iglesias locales se movilizaron. Bob Shelly y su esposa June, residentes de Chino Hills, decidieron que un servicio fúnebre debería de llevarse a cabo para honrar a los bebitos. Inicialmente los periódicos locales no mencionaban que los bebés habían sido abortados. Cuando la familia Shelly se percató de ello, inmediatamente inició la organización de un acto religioso-fúnebre en el mismo lugar donde habían encontrado las cajas con los cadáveres. El acto religioso fué ecuménico, dirijido por el Sacerdote Católico Michael Maher, párroco de San Pablo Apóstol, y el ministro protestante, el Reverendo George Crites, pastor de 'Alive Now Christian Center'. Después del servicio fúnebre, los participantes formaron un grupo llamado Cradles of Love (Cunas de Amor), con la intención de proporcionar a los bebitos un entierro cristiano. El señor Shelly fué elegido entre el grupo para solicitar al departamento de Servicio Médico Forense de la ciudad de San Bernardino todos los cuerpecitos, al terminar la investigación policiaca. Por año y medio, Shelly insistió al departamento del Servicio Médico Forense para que los bebitos fueran debidamente enterrados.El padre Maher también otorgó su apoyo a tal proyecto. El señor Shelly mencionó que el departamento forense "fué muy profesional y cordial durante todo el proceso". También manifestó que existió un enorme apoyo de parte de la comunidad de Chino Hills. El señor Shelly afirma que los bebitos 'tocaron el corazón' de muchas personas en la comunidad que normalmente no son participantes en el movimiento pro-vida, pero que se horrorizaron al percatarse el cómo los bebés habían sido tirados. Un carpintero local ofreció hacer los 54 mini-ataúdes. El carpintero y sus ayudantes, quienes pidieron mantenerse anónimos, cerraron su negocio durante varios días para dedicarse exclusivamente a construirlos. El señor Shelly dijo que a pesar de que hubo rumores de que alguien se opondría a entregar los cuerpecitos de los bebés para su entierro, la oposición nunca surgió. "El canal 2 de televisión realizó un reportaje acerca de los bebés abortados", dijo, "de acuerdo al reportero, la ACLU (American Civil Liberties Union) fuertemente se opuso a nuestros planes de darles entierro cristiano a los bebés, pero nadie de la ACLU se comunicó conmigo ó a la oficina del forense. Yo creo que hubiera sabido de cualquier oposición al plan del entierro". El activista pro-vida, Tim Wilson, dijo que el asunto ya había sido resuelto a favor de los pro-vida por la corte, "esa batalla ya se había ganado", dijo. Durante la Misa, los pequeños ataúdes blancos fueron puestos al pie del altar, cada uno adornado con una rosa. La misa concelebrada se realizó en la parroquia del Apóstol San Pablo. Durante su homilía, el padre Maher habló sobre la parábola de Lázaro y el hombre rico. Hizo similutud de los bebitos en ésta parábola, ya que durante el tiempo que estuvieron vivos fueron rechazados, no deseados, pero ahora que están muertos están con Dios. También el padre leyó un pá-rrafo de un artículo que había sido publicado en un periódico local. El artículo resumía toda la historia de una manera conmovedora: "Un día de primavera, niños jugaban en un terreno. Durante el curso de sus juegos, descubrieron a niños más pequeños, menores a ellos y muertos..." Los Caballeros de Colón, quienes fueron la guardia de honor de los bebitos, fueron dirijidos hasta el altar por el Mariscal de Distrito del Sur de California, Jack Barret. La iglesia estaba a su máxima capacidad de asistencia. Después de la Misa, algunas personas se dirigieron a la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes en Chino, rezaron el Santo Rosario y posteriormente iniciaron una marcha hacia una clínica de abortos localizada a una milla de distancia. La procesión era encabezada por una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de los no nacidos. El padre Robert Tomkins, vicario de la parroquia del Apóstol San Pablo, condujo el Santo Rosario. Activistas pro-vida de la ciudad de Chino se habían organizado con la policía para que durante la procesión no hubiera incidentes negativos.Durante la fase de planeación, la clínica de abortos había sido informada de que el Santo Rosario sería recitado frente a sus puertas.Debido a ésto, la clínica decidió no abrir ése sábado. Cuando llegó la procesión a la clínica de abortos, dos guardias de seguridad observaban mientras el grupo oraba. Una patrulla del departamento de policía se estacionó durante algunos minutos, al percatarse que la manifestación se realizaba en perfecta paz, la patrulla se retiró poco después de iniciarse el Rosario.Al concluir la recitación del Rosario, el grupo de personas marchó nuevamente a la parroquia y posteriormente se dispersaron. El Domingo, los bebitos fueron sepultados en un terreno donado por Crestlawn Memorial Park en Riverside. Muchas personas fueron al entierro, donde el padre Maher bendijo el terreno, y varios pastores protestantes otorgaron unas charlas muy conmovedoras. Al final del acto, una niñita se acercó al sepulcro con una pequeña canasta.Al abrir la canasta una paloma blanca se posó sobre la misma antes de unirse a otras 53 palomas que fueron simultáneamente puestas en libertad sobre una pequeña loma. Las palomas dieron algunas volteretas sobre la tumba antes de dispersarse al cielo.Los asistentes posteriormente cantaron lenta y conmovedoramente el himno Amazing Grace (Gracia Increíble). Entre los sacerdotes que asistieron a tal acto estaba el padre Howard Lincoln, vocero de la Diócesis de San Bernardino. Ofreció algunas reflexiones sobre el acontecimiento:Lo que sucedió es una hermosa-tragedia, ya que "Yo creo que lo que ha sucedido es una tragedia maravillosa. Porque muestra que los bebitos no son desperdicios médicos, son personitas, seres humanos con derecho a un entierro decente.Y también nos dice que cuando una mujer está encinta, no está embarazada de una aglomeración de células, está embarazada de un bebé el cual es una creación singular de Dios, como discípulos de Dios, somos responsables por toda vida humana". La enorme lápida sepulcral decía: "Estos nombres son registrados en ésta lápida al momento que ingresan al Cielo". Cada uno de los 54 bebitos fueron nombrados por varias iglesias y grupos pro-vida, y sus nombres fueron labrados en la lápida.A algunos de los bebitos se les dió un nombre para conmemorar a personas que han sido clave en el movimiento pro-vida. El bebito adoptado por la parroquia de San Segundo D'Asti fué nombrado Juan Pablo en honor del "defensor del Evangelio de la Vida". El bebito adoptado por Nuestra Señora de Guadalupe fué nombrado "Guadalupe" en honor de Nuestra Señora y Patrona de los No Nacidos. La funeraria Draper donó sus servicios y el señor Marstellar, dueño de Crestlawn Memorial Park proveyó una lápida vertical, la única en el cementerio, para que los bebés sean siempre recordados. "Dedicado a aquellos que no tuvieron la oportunidad de vivir", dice la lápida junto a todos los nombres de los bebitos. La sepultura está localizada en un lugar prominente sobre una loma para que los 54 Bebés de Chino Hills, nombre por el cual ahora se les conoce, no sea olvidado. Varios días después del servicio funerario, el señor Shelly reunió con el grupo Cradles of Love para planear la siguiente etapa a seguir. Los miembros del grupo decidieron informar sobre el trágico incidente conocido como 'los bebés de Chino Hills' y muchos otros bebés como ellos que mueren cada año. El señor Shelly se percató que la ma-yoría de las iglesias involucradas no habían participado anteriormente en el movimiento pro-vida. Shelly dijo tener esperanza de que a raíz del incidente aumentara el interés por parte de éstas iglesias para salvaguardar las vidas de los no-natos. Para más información ó para enviar su donación a la causa de los '54 Bebés de Chino Hills', favor de comunicarse con Liz Calanche al (909) 370-3160, ó con Geni Richichi al (909) 945-5905.
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