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JUNIO 1997




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Ex-Rehenes Cambian Su Vida

Después de una 'experiencia de Dios'

POR ALEJANDRO BERMUDEZ

"Rehenes se han vuelto religiosos o filósofos". Con este titular, una agencia de prensa internacional publicaba recientemente una nota en la que comentaba el radical cambio de vida sufrido por la mayoría de los ex-rehenes de la residencia del embajador japonés en Lima, luego de cumplir 126 días de cautiverio bajo el control del "Movimiento Revolucionario Tupac Amaru" (MRTA).

Pese al tono irónico de la nota, esta no carecía de razón cuando retrataba la nueva vida de los rehenes que, con sus conmovedores testimonios, han demostrado la intensidad con la que muchos de ellos han decidido acercarse -o volver- a una vida religiosa. "Yo no he sido muy practicante últimamente, pero ahora quiero estar muy cerca de Dios", fue, por ejemplo, el testimonio que el juez de la Suprema Corte Carlos Giusti -el único rehén muerto en el operativo militar- le dio durante los primeros días de cautiverio al P. Juan Julio Wicht, el sacerdote jesuita que voluntariamente escogió permanecer en la residencia.

"Yo creo que Carlos esta en el cielo. El estaba siempre optimista, se dedicaba a apoyar a sus compañeros, comulgaba regularmente y asistía a misa con la devoción de un niño", relata el P. Wicht.

Un testimonio parecido hizo el congresista oficialista Luis Chang Ching, quien en las diversas entrevistas por televisión apareció siempre con un rosario envuelto en las manos. El rosario le había sido entregado por Mons. Juan Luis Cipriani un día que el Arzobispo, miembro de la Comisión de Garantes, entregó varios objetos religiosos a los rehenes. Según coincidentes testimonios de los ex-rehenes, incluso algunos miembros del MRTA se acercaron a Mons. Cipriani para pedirle alguna estampa de la Virgen.

"No rezaba el rosario desde la escuela primaria (elemental)", dijo el congresista, pero en adelante espero seguirlo rezando, porque he aprendido mucho de mi fe gracias a él.

No menos sorprendentes fueron las palabras del Ministro de Agricultura Rodolfo Munante. "Quiero, ante todo, dar gracias a Dios, porque El ha sido la única causa por la que sigo vivo", dijo en una reciente entrevista, en la que reveló que uno de los terroristas del MRTA, apenas iniciada la toma de la embajada, entró a la habitación donde él se encontraba y les apuntó con un fusil de guerra. Después de dudar unos segundos, bajó el arma y regresó a la escalera de la residencia, donde caería abatido por los comandos. "Yo ruego a Dios para que por ese gesto de humanidad, le perdone todas sus culpas", dijo Munante.

Poco antes de la toma de la embajada, el Ministro de Agricultura había decidido separarse de su esposa y sus hijos dado que estos le recriminaban su "adicción al trabajo". Después de la experiencia de la embajada, sin embargo, Munante volvió decidido a retornar con su familia. "He descubierto que lo mas importante, después de Dios, es la familia", dijo durante una reciente entrevista.

Algunos rehenes que habían sido liberados unos días después de la toma de la embajada, ya habían testimoniado experiencias similares. "Las incertidumbres y la vida austera de los días que pase en la residencia del embajador japonés fueron como un retiro, una ocasión de conversión y de oración," manifestó emocionado el embajador de República Dominicana, José Díaz. Para Díaz, el momento mas intenso fue el 24 de diciembre en la noche cuando el padre Witch concluyó la celebración de la misa diciendo "queden en paz". "Obviamente no podía decir 'podéis IR en paz', sin embargo, gracias a la Misa, pudimos quedarnos en paz. La paz estaba entre nosotros", señaló Díaz.

Alvaro Becerra, un empresario peruano también liberado, señala por su parte que "las dificultades del encierro sacó lo mejor de nosotros, ciertamente fue como un retiro, un gran momento de recogimiento". "Allí pude evaluar qué es lo mas importante en mi vida, y descubrí nuevamente el valor de la familia, de la paz, de la amistad, de Dios".

Un drama paralelo había sido vivido por los familiares de los rehenes, especialmente cuando veían que los días pasaban y que una eventual salida militar comenzaba a tomar mas forma. Casi dos meses antes de la intervención militar, Lucila Gutiérrez, esposa del Canciller Peruano Francisco Tudela, había señalado que "la mayoría de nosotros sabemos y aceptamos que el gobierno no puede estar de acuerdo con las condiciones de los terroristas", "pero esto no cambia el hecho personal, y profundo que queremos, soñamos y esperamos tener a nuestros seres queridos de vuelta en casa", afirmó la Sra. Gutiérrez, mientras evitaba dejar caer las lágrimas de sus ojos. "Mientras tanto esperamos, deseamos, nos ayudamos unos a otros y rezamos, rezamos en todo momento", añadió.

En efecto, los familiares de los rehenes y sus amigos habían formado 14 diferentes grupos de oración que se reunían sistemáticamente cada día en diversos puntos de Lima. Uno de los mas activos era el que se reunía en la Parroquia de Nuestra Señora de la Reconciliación, donde Luz María y Mónica, las pequeñas hijas del Coronel de la Fuerza Aérea Peruana, Julio Rivera, figuraban entre las mas jóvenes. En la época de Navidad, Luz María y Mónica se habían acercado al párroco, mientras su madre rezaba dentro de la Iglesia, para preguntarle si es que era pecado sentir desilusión y algunas veces tanta pena hasta el punto de llorar.

La respuesta del párroco fue: incluso la Virgen María, cuando perdió a su Hijo, o fue forzada a dejar Egipto, debió haber tenido los mismos sentimientos. "No hay mucho que podamos hacer mas que rezar", afirmaba la Señora Rivera durante los días mas duros e inciertos, "pero rezando, sentimos que hacemos muchísimo".

El mismo Coronel Rivera, agotado pero sonriente, se aparecería en la parroquia al día siguiente de su liberación para agradecer las campañas de oración organizadas por el párroco, y también para expresar un compromiso: convertirse en un feligrés activo.

Una interrogante importante queda abierta sobre el Canciller peruano Francisco Tudela, tal vez el rehén mas importante y cuya recuperación en el hospital militar podría llevar un mes. Tudela que de joven había sido un connotado y brillante polemista católico, había declarado algunos meses atrás que su pensamiento "probablemente esta mas cerca de Platon que de Jesucristo". Quienes lo conocen se preguntan si la dura experiencia en la embajada le ha permitido redescubrir la fe de su juventud. Pero probablemente la respuesta la sepan solo sus allegados.